jueves, 25 de mayo de 2017

El mundo perdido, bien perdido está



Jurassic World es basura. Mike Hill lo explicó muy bien en este vídeo.

Jurassic Park es un clásico que sólo comete un par de deslices. (Lo del niño que en vez de electrocutarse y convertirse en tostada de niño sale volando y luego está bien es una idiotez como un piano.)

¿Y "El mundo perdido"? En los ritos iniciaticos de cualquier padre está ponerle ciertas pelis del canon. Y si pones a tus hijos "Jurassic Park", tarde o temprano acaban pidiéndote las siguientes entregas. Por eso he acabado viendo "El mundo perdido". ¿Será tan mala como dicen?

La primera mitad es una típica película de Spielberg, con sólo un par de estupideces, como por ejemplo:

-Ese principio de terror, con la niña. Y cómo pretenden anularlo luego con un comentario de pasada equivalente al "¡Estoy bien!" que se oye decir al niño al final de "Freddy el colgao".

-Con qué facilidad se cuela la niña "obligatoria" en ese viaje (y por cierto, su personaje no hace nada en toda la película, salvo estar, y dejar el comentario de que tiene una madre negra irresponsable que se fue a París.). ¿Nadie la ve? ¿Qué come? Bueno, supongamos que se lleva su propia comida o algo. La película no da explicaciones de ningún tipo para no cagarla. Ojalá hubieran mostrado esa prudencia en el resto de la película.

A mitad de película, yo ya estaba pensando "¿cómo puede tener tan mala fama?". Y, en ese momento, el guión aprieta el botón de autodestrucción.

De pronto, todos los personajes empiezan a comportarse como imbéciles.

Todo empieza a acumularse en el ecuador de la película. Un personaje que no tenía motivo para moverse de su escondrijo, va a rescatar a los protas, que están en una situación de peligro exageradísima. Esta "set piece" se prolonga demasiado hasta el punto de hacerse interminable, sumando peligros sin que los protagonistas sean capaces de subir a la cuerda. Acabas pensando "no tenían que haber bajado a ayudar a esa histérica".

Después de poner a prueba la paciencia del espectador con un buen rato de ese rollo, de pronto en unos instantes los dinosaurios se comen al rescatador, e inmediatamente la situación mortal complicadísima se resuelve sola cuando el remolque cae y no se lleva por delante A NADIE, como si estuviera totalmente hueco por dentro, y aparecen al instante los demás personajes, unos cazadores de dinosaurios.

Hasta aquí, bien. A partir de ahí, ya nada tiene ni puto sentido. Es, literalmente, como si alguien hubiera desactivado la inteligencia de los personajes.

-Los protagonistas echan la culpa a los cazadores de venir a alterar el ecosistema de los dinosaurios y hacer que los carnívoros se salgan de su zona de caza. Pues bien, los únicos que vemos en la película alterando el comportamiento de los dinosaurios son los protagonistas, que por jugar a las enfermeras con una cría de dinosaurio "abren la veda" de comerse humanos. Lo cómico es que este "alterar el ecosistema" no es un proceso gradual que manda el ecosistema a tomar por saco, sino que es como si de pronto alguien hubiera avisado por telepatía a todos los dinosaurios de la isla, "CORRED, HAY UNOS PRINGAOS SIN RADIO QUE INTENTAN ESCAPAR, IR A POR ELLOS, ¡¡¡RÁPIDO!!!". Pero vamos, que echarle la culpa a otro de lo que haces tú hace que odies a los supuestos protagonistas muy fuerte. Y la mujer de la película, chillando todo el rato, como si hubiéramos vuelto al Templo Maldito. Muy progresista Spielberg.

-Los cazadores, por supuesto, se portan también como imbéciles. El ecologista le dice al cazador jefe "usted parece el único listo aquí". Otro comentario contraproducente de la película, porque también nos recuerda que este listísimo cazador fue el imbécil que le rompió la pata a una cría de tiranosaurio para saciar su fantasía de poder de cazar un T-Rex. También abandona su arma al lado del ecologista y OTROS PERSONAJES, y luego se ve que el ecologista se las ingenió para volverse invisible ante esos personajes e inutilizar la escopeta, y su dueño tan "listo" no comprobó su arma en las horas posteriores ni nada.

-El cazador malote, el pavo chungo de "Fargo" (sé los nombres de todos los actores pero no me da la gana usarlos), se va a cagar al quinto pino, como si le importase que le viera alguien, y le dice a un tío que claramente no le oye (un asqueroso latino llamado incomprensiblemente "Carter"), "eh, que me voy". A partir de ahí, otra "set piece" sádica de ver cómo torturan y cazan a un personaje sin que nadie oiga sus gritos (¿se ha ido a cagar al otro lado de la isla?) hasta que al fin vemos el charco de sangre. ¡ENTRETENIMIENTO!

La peli al menos hizo el esfuerzo de decir que el personaje se lo buscó, pero... esos mini-dinosaurios hijoputillas ya habían intentado hacerse un bocadillo con una niña que sólo cometió el error de tener un detalle amistoso con ellos. Como demuestra lo de la cría o el apestoso final de "Salvar al soldado Ryan", en el mundo de Spielberg las buenas obras siempre te traen la ruina.

Bonus: El racismo de la película, poniendo a los sudamericanos como unos idiotas supersticiosos y que lo fastidian todo cuando tratan de llamarles por radio y no entienden inglés o cuando responden al peligro de muerte poniéndose unos auriculares y escuchando corridos o lo que sea esa música asquerosa de sudacas. ¡Tenéis la culpa de todo!

-Les atacan en el campamento. Salen todos corriendo. El científico de la chupa de cuero (bueno, sólo la llevaba al principio, perdiendo la personalidad que tenía para el resto de la película, pasando a ser un pesado que se pelea con su novia y otro más de los que huye de los dinosaurios) dice "¡no os mováis!", pero nadie le hace ni caso. Al final, sale corriendo él. ¿No habías dicho que no había que moverse? ¿Consejos vendo que para mí no tengo?

-El cazador indio grita "No corráis por la hierba, ¡es peligroso!". No sólo no le escuchan, sino que se pone a correr por la hierba él. Se los comen a todos. ¿En qué quedamos?

En este momento es cuando mi hijo está tan aburrido de la película que se dedica a jugar con su nueva pistola de agua y a contar los muertos en voz alta. En esta escena, pasan del "body count" de la primera película (tres cadáveres) y la cosa pasa a estar fuera de control. "Cuatro, cinco... no, seis... Siete. Ocho. Nueve."

¿O ya la habían pasado antes? Mi hijo no contó el cazador pisoteado cuando todos corrían como muerto, aunque claramente lo está. Ya a partir de aquí me cuesta recordar porque las cosas ya pasan totalmente sin motivo.

-El "rock star" llega ahí y se da cuenta de que en ese mismo sitio han masacrado a otros. ¿Su respuesta? "¡¡¡CORRED!!!". ¿No había dicho antes que estuvieran quietos? Esta película dice la cosa y la contraria.

-Aparece unos restos abandonadísimos de un parque jurásico DONDE NO HABÍA NINGÚN PARQUE JURÁSICO. La isla Sorna (ja, ja) es un criadero de dinosaurios, no un sitio para el público. Y los restos están como si llevasen allí treinta años. En "Jurassic World" tenía sentido, aquí no.

-La sumisión de los protagonistas a que se lleven finalmente algún dinosaurio si eso, con un barco en el que mueren TODOS y un dinosaurio gigante abre todas las puertas y se mete en todos los rincones, pero luego se vuelve a encerrar, o algo así. ¿O había más dinosaurios en el barco? Ya no estoy atendiendo.

-El final que es literalmente una caza de humanos en una ciudad, sin más guión. Ya ahí paso de seguir prestando atención y me pongo a escribir esto para no vomitar.

"El reino de la calavera de cristal" tuvo un precursor diez años antes de su estreno. Nadie supo ver que el primer "Parque jurásico" se sostiene por la base de la novela y del guión de Crichton que todos condenaron como una brasa insoportable antes de que llegase David Koepp a darle los últimos toques de lo que ya había sido modelado por otros guionistas. Por lo que se ve, en esta nueva adaptación Koepp se pasó por la piedra la novela original. Al final, si me paro a pensarlo, es posible que esta peli haga buena a "Jurassic World", que sabe que es carnaza y no le importa ser una gilipollez desde el primer segundo. ¡Esta maldita secuela de Spielberg había hecho que me ilusionara, maldita sea!

David Koepp ha salido indemne de escribir todas las películas malas de Spielberg, o sea, esta, "La guerra de los mundos" y la cuarta de Indiana Jones. Pese al consenso universal de que Indy IV es basura, Koepp ya está escribiendo la quinta entrega de nuestro arqueólogo favorito.

Dios nos pille confesados.

domingo, 30 de abril de 2017

Star Trek: La serie original: piloto y capítulo 1

Era una asignatura pendiente, y me lanzo a ella, viéndola en Netflix con la traducción americana y el título de "Viaje a las estrellas":

-La jaula: Por un lado está ya montada la base del mundo Star Trek, pero por otro lado tenemos una tripulación inerte que no da ganas de acompañar a ninguna parte. El capitán Pike es claramente un zoquete que no quiere estar allí y que no tiene una relación sana con las mujeres con las que trabaja (realizando un comentario totalmente inapropiado con una capaz tripulante del puente).

La idea del capítulo es fascinante, con esos marcianos que quieren... ¿qué quieren? Al capítulo se lo ve con las manos atadas por ejemplo en un largo diálogo inicial en el que se nota que no pueden decir abiertamente que los marcianos quieren verles aparearse. El caso es que Pike está a merced de su plan dejándose llevar sin ser capaz de hacer nada hasta que por fin se le pone por delante un medio de emplear la fuerza bruta (consigue una pistola y la usa).

Después de un capítulo algo plomizo, el final sí que resulta impactante, al desvelarse la verdad sobre la chica que le habían puesto de acompañante. Su marcha resulta conmovedora.

[Esto lo escribí antes de saber que el piloto se recicló como parte del canon en "The Menagerie"] En mi cabeza, el capítulo sigue siendo "canon" y no una tripulación alternativa de la Enterprise: la Federación vio lo inepta que resultó toda la tripulación en una situación de primer contacto (salvo Spock, que tuvo el buen juicio de darse cuenta de que "probablemente habían volado la montaña", y la única buena idea del capítulo de marcharse, sólo que para entonces los motores de la Enterprise ya no respondían) y mandó a toda esta gente a su casa salvo al vulcaniano. Este capitán era un inepto, y tampoco es que pudiera haber un ambiente sano en el puente viendo su incapacidad para relacionarse con la parte femenina de la nave, sobre todo ahora que Pike sabía (gracias a las lecturas mentales de los extraterrestres) que tanto la mujer seria e inteligente pero (según la serie) no muy guapa como la jovencita monina sentían impulsos sexuales hacia él.

Gracias a esa inteligente decisión, la Enterprise será ocupada a continuación por una tripulación competente y capaz de reaccionar ante crisis de las que depende el futuro de la humanidad:

-"Un lugar jamás visitado por el hombre"/"Donde ningún hombre ha llegado jamás": El capitulillo es algo pesado para empezar la serie, así que entiendo la decisión de emitirlo más tarde. El problema es que es un conflicto poderoso pero teórico, cerebral, al ser el espectador el que tiene que sumar dos y dos y ver todo lo que está en juego si no se pone freno a la amenaza.

Una fuerza extraterrestre ataca a varios tripulantes de la Enterprise, y los que no mueren empiezan a adquirir rápidamente poderes sobrehumanos (bueno, el tripulante Gary Mitchell, nada menos que Gary Lockwood unos años antes de "2001". La otra persona tarda un poco.). Las implicaciones de esta transformación pronto resultan evidentes si tienes un poco de cabeza y por eso el capítulo se disfruta mucho cerebralmente, pero si lo ves con niños o gente de mente infantil que quiere ACSIÓN, se hace un poco pesado. Kirk es desde ya el KIRK hombre de acción y decisión que conocemos, pero además está caracterizado explícitamente como una persona muy cerebral: empieza el capítulo jugando al ajedrez y se revela que de estudiante era un titán intelectual que leía muchísimo más que sus pares.

Kirk muestra una gran humanidad en todo el capítulo, pues sabe perfectamente lo que Spock no deja de recordarle, que hay que matar al tripulante poseído por esta fuerza antes de que él se lleve por delante a la humanidad, que empieza a ver como insectos a cada segundo, pero también sabe que es su amigo desde hace 15 años y que él no es un asesino a sangre fría. Vamos, que muestra la compasión de la que es incapaz el afectado, que por cierto había llamado "unidad refrigeradora" (para entendernos: témpano) a la psicóloga, mostrando que ya antes del incidente era incapaz de ver a las mujeres como personas.

Al final, con las naturales vacilaciones por su parte, decide que tiene que hacer lo que sea necesario para acabar con él, y entonces tiene lugar un clímax final en un planeta abandonado que Kirk consigue resolver a su favor usando un razonamiento absolutamente sensato con la doctora, un uso del sentido común y la dialéctica del que veo incapaz al paradísimo capitán Pike, que estaba a verlas pasar hasta que alguien le acercó una pistola. También resulta un placer ver a Shatner dándolo todo y mostrando una emoción inaccesible al pobre Jeffrey Hunter. Desde este momento, sabemos que con Kirk estamos en buenas manos.


martes, 17 de enero de 2017

El último chorongo en París

Últimamente ha vuelto a estar en el candelero la película "El último tango en París" por unas declaraciones del director Bernardo Bertolucci que han sido malinterpretadas interesadamente. No, la actriz no fue "violada" físicamente en el rodaje. Eso está más que desmentido. La policía de lo políticamente correcto ha tomado la frase "me sentí un poco violada" y se ha fijado sólo en "violada". Es como si yo digo que al aprobar la selectividad me sentí como Albert Einstein. A ver esos titulares de "¡Einstein ha resucitado y ahora se llama Danda!"...

Escandalizarse ahora y pedir un linchamiento por una película semi-olvidada de hace 40 años es un poco absurdo. Lo que es realmente ya era evidente entonces a quien se molestase en verlo: es una "película paja", en la que un director quiere volcar en celuloide sus fantasías sexuales y para ello recurre a dos tipos de actores, aquellos a los que sencillamente se la suda todo (intérpretes hedonistas que por una vez no tienen problema en que sus excesos de la vida real queden reflejados en la pantalla) y jóvenes incautas tan ilusionadas con protagonizar su primera película que no son plenamente conscientes de su verdadero papel como muñecas hinchables que las inmortalizará en el imaginario pajero colectivo. Bertolucci es uno de tales directores, igual que Vicente Aranda. Normalmente tiene que conformarse colando como mucho una o dos escenas pajeras en obras supuestamente serias, pero de vez en cuando tienen la oportunidad de montar una película entera en torno a este desmadre. Y de ahí sale "El último tango".

Esta película, que a mí me aburrió soberanamente, está partida en dos: por un lado, sale la protagonista, una chica muy joven, de físico espectacular e inocente/cortita, junto con un cineasta un poco patético interpretado por Jean Pierre Leaud, el alter ego oficial de los cineastas de la época. Así es como se sentía Bertolucci entonces, imagino: un director pretencioso, inútil, que pierde el tiempo alrededor de la chavala con sus tonterías culturetas.

Si Leaud es el hombre que Bertolucci teme ser, por otro lado está Marlon Brando, el hombre que le gustaría ser: un tipejo misógino que se pasa la película follándose y humillando a la chica en un piso. Esta parte de la película consiste en Brando haciendo lo que le da la real gana. "Pero Danda, parece que naciste ayer, hay un guión y los actores no son los personajes." Y yo digo JA. El comportamiento del personaje se corresponde bastante con lo que han dicho de Brando sus directores en los años siguientes a esta película. Me imagino a Bertolucci fascinado con su gran estrella de Hollywood aceptando todas y cada una de sus propuestas, por pueriles y grotescas que fueran, demostrando que su deseo de explotación no se limitaba sólo a chicas jóvenes sino que podía llevarlo a grandes estrellas de cine. Así que cada pedorreta, cada ocurrencia demente ("oye, Bernardo, se me ha ocurrido que podría encularla con mantequilla".) se incorporó a la película creando el monstruo que marcó a toda una generación acostumbrada a pajearse con la visión de un tobillo.

En resumen: esta película es un espanto, pero la explosiva Maria Schneider sale desnuda todo el rato, y quizá os divirtáis viendo a Marlon Brando haciendo el ridículo de principio a fin. Vosotros sabréis.