jueves, 25 de mayo de 2017

El mundo perdido, bien perdido está



Jurassic World es basura. Mike Hill lo explicó muy bien en este vídeo.

Jurassic Park es un clásico que sólo comete un par de deslices. (Lo del niño que en vez de electrocutarse y convertirse en tostada de niño sale volando y luego está bien es una idiotez como un piano.)

¿Y "El mundo perdido"? En los ritos iniciaticos de cualquier padre está ponerle ciertas pelis del canon. Y si pones a tus hijos "Jurassic Park", tarde o temprano acaban pidiéndote las siguientes entregas. Por eso he acabado viendo "El mundo perdido". ¿Será tan mala como dicen?

La primera mitad es una típica película de Spielberg, con sólo un par de estupideces, como por ejemplo:

-Ese principio de terror, con la niña. Y cómo pretenden anularlo luego con un comentario de pasada equivalente al "¡Estoy bien!" que se oye decir al niño al final de "Freddy el colgao".

-Con qué facilidad se cuela la niña "obligatoria" en ese viaje (y por cierto, su personaje no hace nada en toda la película, salvo estar, y dejar el comentario de que tiene una madre negra irresponsable que se fue a París.). ¿Nadie la ve? ¿Qué come? Bueno, supongamos que se lleva su propia comida o algo. La película no da explicaciones de ningún tipo para no cagarla. Ojalá hubieran mostrado esa prudencia en el resto de la película.

A mitad de película, yo ya estaba pensando "¿cómo puede tener tan mala fama?". Y, en ese momento, el guión aprieta el botón de autodestrucción.

De pronto, todos los personajes empiezan a comportarse como imbéciles.

Todo empieza a acumularse en el ecuador de la película. Un personaje que no tenía motivo para moverse de su escondrijo, va a rescatar a los protas, que están en una situación de peligro exageradísima. Esta "set piece" se prolonga demasiado hasta el punto de hacerse interminable, sumando peligros sin que los protagonistas sean capaces de subir a la cuerda. Acabas pensando "no tenían que haber bajado a ayudar a esa histérica".

Después de poner a prueba la paciencia del espectador con un buen rato de ese rollo, de pronto en unos instantes los dinosaurios se comen al rescatador, e inmediatamente la situación mortal complicadísima se resuelve sola cuando el remolque cae y no se lleva por delante A NADIE, como si estuviera totalmente hueco por dentro, y aparecen al instante los demás personajes, unos cazadores de dinosaurios.

Hasta aquí, bien. A partir de ahí, ya nada tiene ni puto sentido. Es, literalmente, como si alguien hubiera desactivado la inteligencia de los personajes.

-Los protagonistas echan la culpa a los cazadores de venir a alterar el ecosistema de los dinosaurios y hacer que los carnívoros se salgan de su zona de caza. Pues bien, los únicos que vemos en la película alterando el comportamiento de los dinosaurios son los protagonistas, que por jugar a las enfermeras con una cría de dinosaurio "abren la veda" de comerse humanos. Lo cómico es que este "alterar el ecosistema" no es un proceso gradual que manda el ecosistema a tomar por saco, sino que es como si de pronto alguien hubiera avisado por telepatía a todos los dinosaurios de la isla, "CORRED, HAY UNOS PRINGAOS SIN RADIO QUE INTENTAN ESCAPAR, IR A POR ELLOS, ¡¡¡RÁPIDO!!!". Pero vamos, que echarle la culpa a otro de lo que haces tú hace que odies a los supuestos protagonistas muy fuerte. Y la mujer de la película, chillando todo el rato, como si hubiéramos vuelto al Templo Maldito. Muy progresista Spielberg.

-Los cazadores, por supuesto, se portan también como imbéciles. El ecologista le dice al cazador jefe "usted parece el único listo aquí". Otro comentario contraproducente de la película, porque también nos recuerda que este listísimo cazador fue el imbécil que le rompió la pata a una cría de tiranosaurio para saciar su fantasía de poder de cazar un T-Rex. También abandona su arma al lado del ecologista y OTROS PERSONAJES, y luego se ve que el ecologista se las ingenió para volverse invisible ante esos personajes e inutilizar la escopeta, y su dueño tan "listo" no comprobó su arma en las horas posteriores ni nada.

-El cazador malote, el pavo chungo de "Fargo" (sé los nombres de todos los actores pero no me da la gana usarlos), se va a cagar al quinto pino, como si le importase que le viera alguien, y le dice a un tío que claramente no le oye (un asqueroso latino llamado incomprensiblemente "Carter"), "eh, que me voy". A partir de ahí, otra "set piece" sádica de ver cómo torturan y cazan a un personaje sin que nadie oiga sus gritos (¿se ha ido a cagar al otro lado de la isla?) hasta que al fin vemos el charco de sangre. ¡ENTRETENIMIENTO!

La peli al menos hizo el esfuerzo de decir que el personaje se lo buscó, pero... esos mini-dinosaurios hijoputillas ya habían intentado hacerse un bocadillo con una niña que sólo cometió el error de tener un detalle amistoso con ellos. Como demuestra lo de la cría o el apestoso final de "Salvar al soldado Ryan", en el mundo de Spielberg las buenas obras siempre te traen la ruina.

Bonus: El racismo de la película, poniendo a los sudamericanos como unos idiotas supersticiosos y que lo fastidian todo cuando tratan de llamarles por radio y no entienden inglés o cuando responden al peligro de muerte poniéndose unos auriculares y escuchando corridos o lo que sea esa música asquerosa de sudacas. ¡Tenéis la culpa de todo!

-Les atacan en el campamento. Salen todos corriendo. El científico de la chupa de cuero (bueno, sólo la llevaba al principio, perdiendo la personalidad que tenía para el resto de la película, pasando a ser un pesado que se pelea con su novia y otro más de los que huye de los dinosaurios) dice "¡no os mováis!", pero nadie le hace ni caso. Al final, sale corriendo él. ¿No habías dicho que no había que moverse? ¿Consejos vendo que para mí no tengo?

-El cazador indio grita "No corráis por la hierba, ¡es peligroso!". No sólo no le escuchan, sino que se pone a correr por la hierba él. Se los comen a todos. ¿En qué quedamos?

En este momento es cuando mi hijo está tan aburrido de la película que se dedica a jugar con su nueva pistola de agua y a contar los muertos en voz alta. En esta escena, pasan del "body count" de la primera película (tres cadáveres) y la cosa pasa a estar fuera de control. "Cuatro, cinco... no, seis... Siete. Ocho. Nueve."

¿O ya la habían pasado antes? Mi hijo no contó el cazador pisoteado cuando todos corrían como muerto, aunque claramente lo está. Ya a partir de aquí me cuesta recordar porque las cosas ya pasan totalmente sin motivo.

-El "rock star" llega ahí y se da cuenta de que en ese mismo sitio han masacrado a otros. ¿Su respuesta? "¡¡¡CORRED!!!". ¿No había dicho antes que estuvieran quietos? Esta película dice la cosa y la contraria.

-Aparece unos restos abandonadísimos de un parque jurásico DONDE NO HABÍA NINGÚN PARQUE JURÁSICO. La isla Sorna (ja, ja) es un criadero de dinosaurios, no un sitio para el público. Y los restos están como si llevasen allí treinta años. En "Jurassic World" tenía sentido, aquí no.

-La sumisión de los protagonistas a que se lleven finalmente algún dinosaurio si eso, con un barco en el que mueren TODOS y un dinosaurio gigante abre todas las puertas y se mete en todos los rincones, pero luego se vuelve a encerrar, o algo así. ¿O había más dinosaurios en el barco? Ya no estoy atendiendo.

-El final que es literalmente una caza de humanos en una ciudad, sin más guión. Ya ahí paso de seguir prestando atención y me pongo a escribir esto para no vomitar.

"El reino de la calavera de cristal" tuvo un precursor diez años antes de su estreno. Nadie supo ver que el primer "Parque jurásico" se sostiene por la base de la novela y del guión de Crichton que todos condenaron como una brasa insoportable antes de que llegase David Koepp a darle los últimos toques de lo que ya había sido modelado por otros guionistas. Por lo que se ve, en esta nueva adaptación Koepp se pasó por la piedra la novela original. Al final, si me paro a pensarlo, es posible que esta peli haga buena a "Jurassic World", que sabe que es carnaza y no le importa ser una gilipollez desde el primer segundo. ¡Esta maldita secuela de Spielberg había hecho que me ilusionara, maldita sea!

David Koepp ha salido indemne de escribir todas las películas malas de Spielberg, o sea, esta, "La guerra de los mundos" y la cuarta de Indiana Jones. Pese al consenso universal de que Indy IV es basura, Koepp ya está escribiendo la quinta entrega de nuestro arqueólogo favorito.

Dios nos pille confesados.

domingo, 30 de abril de 2017

Star Trek: La serie original: piloto y capítulo 1

Era una asignatura pendiente, y me lanzo a ella, viéndola en Netflix con la traducción americana y el título de "Viaje a las estrellas":

-La jaula: Por un lado está ya montada la base del mundo Star Trek, pero por otro lado tenemos una tripulación inerte que no da ganas de acompañar a ninguna parte. El capitán Pike es claramente un zoquete que no quiere estar allí y que no tiene una relación sana con las mujeres con las que trabaja (realizando un comentario totalmente inapropiado con una capaz tripulante del puente).

La idea del capítulo es fascinante, con esos marcianos que quieren... ¿qué quieren? Al capítulo se lo ve con las manos atadas por ejemplo en un largo diálogo inicial en el que se nota que no pueden decir abiertamente que los marcianos quieren verles aparearse. El caso es que Pike está a merced de su plan dejándose llevar sin ser capaz de hacer nada hasta que por fin se le pone por delante un medio de emplear la fuerza bruta (consigue una pistola y la usa).

Después de un capítulo algo plomizo, el final sí que resulta impactante, al desvelarse la verdad sobre la chica que le habían puesto de acompañante. Su marcha resulta conmovedora.

[Esto lo escribí antes de saber que el piloto se recicló como parte del canon en "The Menagerie"] En mi cabeza, el capítulo sigue siendo "canon" y no una tripulación alternativa de la Enterprise: la Federación vio lo inepta que resultó toda la tripulación en una situación de primer contacto (salvo Spock, que tuvo el buen juicio de darse cuenta de que "probablemente habían volado la montaña", y la única buena idea del capítulo de marcharse, sólo que para entonces los motores de la Enterprise ya no respondían) y mandó a toda esta gente a su casa salvo al vulcaniano. Este capitán era un inepto, y tampoco es que pudiera haber un ambiente sano en el puente viendo su incapacidad para relacionarse con la parte femenina de la nave, sobre todo ahora que Pike sabía (gracias a las lecturas mentales de los extraterrestres) que tanto la mujer seria e inteligente pero (según la serie) no muy guapa como la jovencita monina sentían impulsos sexuales hacia él.

Gracias a esa inteligente decisión, la Enterprise será ocupada a continuación por una tripulación competente y capaz de reaccionar ante crisis de las que depende el futuro de la humanidad:

-"Un lugar jamás visitado por el hombre"/"Donde ningún hombre ha llegado jamás": El capitulillo es algo pesado para empezar la serie, así que entiendo la decisión de emitirlo más tarde. El problema es que es un conflicto poderoso pero teórico, cerebral, al ser el espectador el que tiene que sumar dos y dos y ver todo lo que está en juego si no se pone freno a la amenaza.

Una fuerza extraterrestre ataca a varios tripulantes de la Enterprise, y los que no mueren empiezan a adquirir rápidamente poderes sobrehumanos (bueno, el tripulante Gary Mitchell, nada menos que Gary Lockwood unos años antes de "2001". La otra persona tarda un poco.). Las implicaciones de esta transformación pronto resultan evidentes si tienes un poco de cabeza y por eso el capítulo se disfruta mucho cerebralmente, pero si lo ves con niños o gente de mente infantil que quiere ACSIÓN, se hace un poco pesado. Kirk es desde ya el KIRK hombre de acción y decisión que conocemos, pero además está caracterizado explícitamente como una persona muy cerebral: empieza el capítulo jugando al ajedrez y se revela que de estudiante era un titán intelectual que leía muchísimo más que sus pares.

Kirk muestra una gran humanidad en todo el capítulo, pues sabe perfectamente lo que Spock no deja de recordarle, que hay que matar al tripulante poseído por esta fuerza antes de que él se lleve por delante a la humanidad, que empieza a ver como insectos a cada segundo, pero también sabe que es su amigo desde hace 15 años y que él no es un asesino a sangre fría. Vamos, que muestra la compasión de la que es incapaz el afectado, que por cierto había llamado "unidad refrigeradora" (para entendernos: témpano) a la psicóloga, mostrando que ya antes del incidente era incapaz de ver a las mujeres como personas.

Al final, con las naturales vacilaciones por su parte, decide que tiene que hacer lo que sea necesario para acabar con él, y entonces tiene lugar un clímax final en un planeta abandonado que Kirk consigue resolver a su favor usando un razonamiento absolutamente sensato con la doctora, un uso del sentido común y la dialéctica del que veo incapaz al paradísimo capitán Pike, que estaba a verlas pasar hasta que alguien le acercó una pistola. También resulta un placer ver a Shatner dándolo todo y mostrando una emoción inaccesible al pobre Jeffrey Hunter. Desde este momento, sabemos que con Kirk estamos en buenas manos.


martes, 17 de enero de 2017

El último chorongo en París

Últimamente ha vuelto a estar en el candelero la película "El último tango en París" por unas declaraciones del director Bernardo Bertolucci que han sido malinterpretadas interesadamente. No, la actriz no fue "violada" físicamente en el rodaje. Eso está más que desmentido. La policía de lo políticamente correcto ha tomado la frase "me sentí un poco violada" y se ha fijado sólo en "violada". Es como si yo digo que al aprobar la selectividad me sentí como Albert Einstein. A ver esos titulares de "¡Einstein ha resucitado y ahora se llama Danda!"...

Escandalizarse ahora y pedir un linchamiento por una película semi-olvidada de hace 40 años es un poco absurdo. Lo que es realmente ya era evidente entonces a quien se molestase en verlo: es una "película paja", en la que un director quiere volcar en celuloide sus fantasías sexuales y para ello recurre a dos tipos de actores, aquellos a los que sencillamente se la suda todo (intérpretes hedonistas que por una vez no tienen problema en que sus excesos de la vida real queden reflejados en la pantalla) y jóvenes incautas tan ilusionadas con protagonizar su primera película que no son plenamente conscientes de su verdadero papel como muñecas hinchables que las inmortalizará en el imaginario pajero colectivo. Bertolucci es uno de tales directores, igual que Vicente Aranda. Normalmente tiene que conformarse colando como mucho una o dos escenas pajeras en obras supuestamente serias, pero de vez en cuando tienen la oportunidad de montar una película entera en torno a este desmadre. Y de ahí sale "El último tango".

Esta película, que a mí me aburrió soberanamente, está partida en dos: por un lado, sale la protagonista, una chica muy joven, de físico espectacular e inocente/cortita, junto con un cineasta un poco patético interpretado por Jean Pierre Leaud, el alter ego oficial de los cineastas de la época. Así es como se sentía Bertolucci entonces, imagino: un director pretencioso, inútil, que pierde el tiempo alrededor de la chavala con sus tonterías culturetas.

Si Leaud es el hombre que Bertolucci teme ser, por otro lado está Marlon Brando, el hombre que le gustaría ser: un tipejo misógino que se pasa la película follándose y humillando a la chica en un piso. Esta parte de la película consiste en Brando haciendo lo que le da la real gana. "Pero Danda, parece que naciste ayer, hay un guión y los actores no son los personajes." Y yo digo JA. El comportamiento del personaje se corresponde bastante con lo que han dicho de Brando sus directores en los años siguientes a esta película. Me imagino a Bertolucci fascinado con su gran estrella de Hollywood aceptando todas y cada una de sus propuestas, por pueriles y grotescas que fueran, demostrando que su deseo de explotación no se limitaba sólo a chicas jóvenes sino que podía llevarlo a grandes estrellas de cine. Así que cada pedorreta, cada ocurrencia demente ("oye, Bernardo, se me ha ocurrido que podría encularla con mantequilla".) se incorporó a la película creando el monstruo que marcó a toda una generación acostumbrada a pajearse con la visión de un tobillo.

En resumen: esta película es un espanto, pero la explosiva Maria Schneider sale desnuda todo el rato, y quizá os divirtáis viendo a Marlon Brando haciendo el ridículo de principio a fin. Vosotros sabréis.

sábado, 26 de noviembre de 2016

The World Ends With You. Sí, el mundo acaba contigo.

El título os habrá engañado. No voy a hablar de ese juego, cuyos méritos no dudo, pero que confieso que abandoné a la media hora (estaba probando un montón de juegos de DS distintos y no podía detenerme con uno que prometía muchas horas de "roleo"). Me refiero a otra cosa distinta y que sí os importa, nos importa a todos.

Hay varias realidades a las que hay que enfrentarse. Que los fachas son unos hijos de puta que nos engañan a todos miserablemente, y que nos dejamos engañar ante todas las llamativas evidencias de que mienten porque tenemos el instinto de una especie gregaria. Que estamos en un mundo en el que, objetivamente, nunca se había podido vivir mejor, pero que sin embargo estamos enfilando una rampa por la que vamos a caer a toda velocidad. Que nunca nuestra explotación del planeta había sido tan intensa y que estamos al borde de destruirlo, ante lo que no estamos haciendo nada útil. Es más, estamos eligiendo a líderes que acelerarán esa caída cuesta abajo. El mundo se va a la mierda y todos lo sabemos, igual que sabemos que moriremos y tenemos que ignorarlo para seguir funcionando.

Yo tengo una teoría sobre esta absoluta indiferencia por el cataclismo que nos espera a la vuelta de la esquina. Durante años me preguntaba: ¿por qué los fachas prefieren ganar un montón de dinero que ya ni siquiera van a necesitar después de todo lo que han robado, antes que dejar un mundo mejor para sus hijos? ¿Es que no les importa?

La respuesta es que en efecto, no les importa. Pero no es (sólo) porque sean unos hijos de puta. La respuesta es que no te vas a esforzar en frenar el fin del mundo cuando sabes que el fin del mundo es inevitable. Ese fin del mundo es tu muerte.

No pensamos como especie. No somos una mente colmena. La mayoría de nosotros no somos Carl Sagan ni Arthur C. Clarke ni Asimov y no pensamos en que si el ser humano no se larga ya a las estrellas, la raza humana desaparecerá rápidamente cuando rompamos definitivamente el equilibrio medioambiental del planeta. No: pensamos en que tenemos unos 70 años para tratar de conseguir un dinero y vivir bien, cada uno a su modo, y todo lo demás nos la pela. El fin del mundo va a venir igualmente, porque ahora sabemos demasiado y ninguno creemos en dios, es una ficción insostenible en el mundo en el que habitamos. No hay un bis a la función, es un fundido en negro y se acabó. Así que la respuesta mayoritaria ante una realidad tan innegable es la que es: los ricos pierden ya todo escrúpulo y simulacro de decencia sabiendo que jamás tendrán que rendir cuentas a nadie, la juventud se droga, se tatúa y llena internet de sus fotos en pelotas sabiendo que no hay una Autoridad Suprema que les vaya a llamar jamás al orden, que nunca tendrán un "trabajo formal" ni una jubilación como la de sus padres o abuelos, y que hay que vivir la vida como se vivía cuando la esperanza de vida era de 30 años.

La capacidad de destrucción ha crecido en progresión geométrica y ya no hay un contrapoder, ideológico o efectivo, que pueda oponerse a ella. Si no aparece un gran líder de masas que sacuda el orden mundial, un auténtico Jesucristo, o Alejandro Magno, o QUÉ SË YO, alguien del calibre arrasador de un  Hitler pero del lado del bien, lo único que nos queda es sentarnos a esperar tranquilamente el fin del mundo. El nuestro personal y el de nuestra especie.

sábado, 27 de agosto de 2016

Kubo y las dos cuerdas mágicas, las que cierran la bolsa del dinero



"Kubo y las dos cuerdas mágicas" es una película exquisitamente animada, virtuosa, un placer para la vista.

La historia que cuenta, en cambio, es más confusa. Durante toda la película tienes la sensación de que todo es una metáfora de algo que te quieren contar, pero no está claro qué. ¿Por qué hay tres personajes distintos con el ojo lacerado? ¿Y por qué una de las "pruebas" consiste en pinchar ojos? ¿Qué simbolizan? Aquí tiene que haber "tela que cortar", pero salí del cine sin tener la clave que explicase toda la fábula.

Al final, contrastando opiniones, varias personas parecen coincidir en que es una película sobre "el poder de la narración y cómo la necesitamos en nuestras vidas".

Pero no lo entiendo: ya al principio de la película, la narración ya es poderosa. Tanto la madre, cuando está lúcida de noche (porque viene de la luna) como el hijo son muy poderosos, hacen que el papel se mueva. Papel que no les falta.

Más preguntas: ¿por qué está ambientada la película en lo que parece Japón?

Después de hacer preguntas a todo el mundo, que parecía tenerlo todo muy claro, no había conseguido aclararme ni lo más mínimo. Hasta que, ahora mismo, ha saltado una chispa. Tengo mi propia interpretación, y la voy a convertir con vosotros:

(SPOILERS TOTALES A PARTIR DE AHORA)

Kubo es un chaval que ha crecido sabiendo que es el hijo de un guerrero muy poderoso, y que por tanto él también lo es, pero no le han dejado salir de la torre en la que vive haciendo sus cosas, salvo para pequeñas incursiones en las que entretiene a los lugareños dando vida (animando) pajaritas de papel que se mueven solas, pero sin alejarse demasiado de su torre junto al mar.

Travis Knight, director de la película, es el hijo de uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo: el fundador y dueño de Nike, Phil Knight, que le compró un estudio de animación, el cual fue renombrado "Laika" para que sonase como la empresa del padre (en inglés se pronuncia "Naiki") y le puso al frente para que hiciera con él lo que quisiera. Pasan varios años y el estudio va labrándose una buena reputación con obras como "Coraline" o "Paranorman", pero Travis aún no ha dirigido nada, se limita a ser el animador jefe.

Kubo sigue con su existencia plácida pero limitada. Tiene curiosidad al enterarse de que otras personas pueden hablar con sus familiares muertos con un sencillo rito, y él quiere saber más de su padre. Así que hace lo que no debe y atrae el escrutinio de unos personajes que odiaban a su padre y quieren cazarle. No consigue saber más de su padre, pero el pueblecito japonés es arrasado de una forma francamente horrible.

Tras trabajar duro en esas películas en segundo plano, un día Travis decide que ya es hora de constar como director, aunque eso le valga el escrutinio de los enemigos de su padre y que la crítica destruya su obra como obra de un enchufado/privilegiado. Para ello, decide contar metafóricamente la historia de sus padres (spoiler: "las dos cuerdas" son su padre y a su madre), pero al querer indagar sobre su padre, lo que encuentra es que muchísima gente asegura que su "grandeza" se ha sostenido en la explotación de pueblos asiáticos, zapatillas cosidas por niños con sueldos de esclavitud. De ser cierto, sería francamente horrible.

Kubo emprende un viaje en el que acaba descubriendo que sus queridísimos padres son una mona quejica sobreprotectora y un padre rematadamente imbécil. Después de mil peripecias, sus padres mueren y Kubo vuelve literalmente al principio, el pueblo que fue arrasado por su culpa. Pero resulta que parece que no ha muerto nadie, que todos le perdonan todo lo que ha pasado por culpa de Kubo y de su abuelo, y hasta le ayudan a inventarse nuevas patrañas para que su saga familiar continúe plácidamente.

Travis Knight... bueno,  ¿tengo que seguir explicándolo? La película está dedicada "a mis padres, mis dos cuerdas". Creo que poco más hay que añadir a mi narración, apenas fundamentada en hechos pero verosímil. El poder de la narración.

Es muy bonita. Ponédsela a vuestros hijos, si no son de esos que se asustan de su propia sombra, y disfrutad el viaje.

viernes, 26 de agosto de 2016

Las Cazafantasmas son simplemente unas cazacarteras



No me ha gustado NADA. Acabo de venir del cine y estoy horrorizado. Voy a destriparla totalmente, así que no leáis esto si no queréis que os la fastidie.

Empieza la película. Plano y contraplano de un personaje sin importancia explicando con demasiado detalle la historia de una fantasma. No pasa nada más, no hay chistes, nada. Zzz... ¿Por qué lo hacen? ¿Es que todo ese rollo que cuenta va a ser importante luego, deberíamos prestar atención porque se trata de la fantasma mala principal de la historia? El "cold open", la escena inicial de series o películas tiene que ser apasionante, no este tostón, ¿no?

Ah, pero al fin empiezan los fenómenos paranormales. Tras asustar un poco al guía de la mansión, este se mete en un sitio donde no tiene ningún sentido que se metiera, tiene que hacer un giro cerrado de 90º para meterse en un espacio que sabe que "no existe" para él. Será el primero de los momentos "porque sí" de la película. Baja y se encuentra un panorama apocalíptico, se abre el suelo, etc. El fantasma le impide que salga y se queda atrapado en un punto en el que sólo le queda caer al vacío. Al personaje, encerrado, sólo le quedan las dos opciones narrativas de morir o ser poseído.

Luego lo veremos indemne frente a la casa, ligeramente asustado pero por lo demás bien. No está poseído ni nada, simplemente ha salido no se sabe bien cómo de una situacíon sin salida. Strike uno.

Se presenta a la científica protagonista (bueno, así veo yo a Kristen Wiig, pero en realidad Melissa McCarthy sale primero con "top billing" en los créditos). Este miniarco universitario está telegrafiado y no va a ninguna parte. Bueno.

Va con la vieja amiga. La dinámica es rara, en teoría está enfadadísima, pero a la vez se nota que no lo está para nada. Se apunta muy fácilmente. Hacen un chiste privado para cinéfilos extremadamente retorcido a costa de Ed Begley... junior.

Montan lo de las Cazafantasmas... pero resistiéndose siempre a llamarse "Cazafantasmas". Toda la película es básicamente un remix posmoderno apoyado en hacernos esperar cosas similares a las de la primera película y luego darle un giro "inesperado". Por ejemplo, van a la estación de bomberos de la primera película... y resulta que no pueden pagarla. El primero de esos giros que a lo mejor sorprenden un poco la primera vez y luego se vuelven tediosos en visionados posteriores (que, en mi caso, puedo anticipar ya que no se producirán).

El caso es que, en vez del edificio de bomberos, se van al piso de arriba de un restaurante chino. Ahí les va de recepcionista (¿necesitan recepcionista? Nunca queda claro que estén montando un negocio privado sostenible, sino que parece más un club (aunque lo nieguen) de experimentación) un único candidato que es muy guapo (aunque sólo pierde la cabeza por él una de ellas, y momentáneamente), pero más tonto que un botijo. Tan tonto que no sabes ni cómo no se ha olvidado de respirar, y que lo único que hace en sus apariciones es, literalmente, hacerles perder clientes. ¿Qué justifica que no le despidan y que sigan dejándole a cargo del teléfono en vez de ponerle en un sitio inofensivo. Citando a "Qué guerra más perra", NEVER GO FULL RETARD. Pero es que esta película lo hace, mete un personaje "retrasado totalY no tiene ninguna gracia, ninguna. Como nada en toda la película. No me reí ni una sola vez, ni una. Ni una sonrisa. La película sostiene largas escenas plúmbeas de plano y contraplano con los personajes simplemente hablando, pero es que ni dicen nada gracioso ni dicen nada que haga avanzar la trama, es solo aire muerto. La traducción del doblaje también chirría por todos los lados y en varias ocasiones tengo la poderosa sospecha de que se enfrentaban a una misión imposible. Lo de "Mi lagarto = MILAgros GARcía TOmás" es, lo admitiré, una solución ocurrente de forma abstracta, pero no tiene ninguna gracia ni sentido en el contexto de la película, y esa supuesta confusión no añade nada, simplemente rellena metraje.

No sé si realmente tiene sentido desmenuzar toda la película. A rasgos generales, aparte del pésimo ritmo (esta es una de esas películas que parece que se arregló finalmente a martillazos en la sala de montaje), los personajes se portan de forma arbitraria, sin que sus actos se deban a su carácter, y peor aún, la trama se apoya en reglas inconsistentes. Con lo de las reglas inconsistentes, lo más sangrante es la escena de los fantasmas globo. En ella, los rayos paralizadores de pronto pueden MATAR fantasmas, algo que nunca se había establecido, menos el último, porque tiene mucha gracia que sea (spoiler) el monstruo de malvavisco de la primera película, Stay Puft, que se tira encima de ellas y no las espachurra, sino que las inmoviliza de forma muy graciosa. Y ahí, tras mostrarse invulnerable a los rayos, la Wiig hace explotar a ese monstruo gigante... con una pequeñísima navaja suiza. ¡¿Perdón?!! ¿Desde cuando un objeto físico no tuneado tiene efectos sobre los seres del plano astral? Aunque fuese una navaja fantasma, no lo habría hecho explotar, sino que simplemente lo pincharía, lo desinflaría. No tiene ningún sentido. ¿O es que es una película para niños pequeños y la coherencia interna no importa? Eh, mi hijo de seis años la disfrutó muchísimo. Sobre todo, la aparición de Moquete, perfectamente calculada para gustar a los pequeños y, a su modo, exitosa, pero que parecía pertenecer a una película completamente distinta.

¿Es una película para niños? Es posible. No hay nada especialmente duro ni desagradable para los niños. En realidad sí hay una escena que es en realidad muy desagradable, pero no para los niños, al rodarla de una forma neutra, blanca... pero que en realidad, para el espectador adulto, es bastante repugnante por sus implicaciones. Y con eso me refiero al cameo de Bill Murray.

Bill Murray hace de una supuesta "autoridad" que desenmascara fraudes paranormales. No hace nada especial, simplemente se sienta ahí con su bastón y su sombrero y dice "esto me parece un fraude". Tras hablar contra ellas en televisión, sin ser tampoco hiriente ni presentar ningún aspecto especialmente odioso salvo, por lo que se ve, su aspecto, le da por presentarse en su cuartel general. Tienen una oportunidad de oro para demostrarle que los fantasmas existen de cualquier forma, sólo con que piensen un poco. La opción lógica es decir "le llevaremos en la próxima misión y ya verá si hay fantasmas o no". Pero lo único que se le ocurre a la protagonista es "venga, vamos a liberar a nuestro primer fantasma que es prácticamente satanás encarnado y que puede destruir todo esto y matarnos a todas" simplemente para dejar al otro con un palmo de narices. Este acto de irresponsabilidad total, que surge además sin justificación del personaje que había sido presentado hasta el momento como el más comedido y apocado de las cuatro, se salda con que el fantasma tira por la ventana a Bill Murray, y no se dice pero se deja perfectamente claro que lo ha matado. La protagonista ha matado a un personaje sólo por haber cometido el pecado de ser escéptico, como ella lo había sido por dictado del guión durante décadas hasta el principio de la película. Y lo siento, pero ahí es donde la película me perdió totalmente, o me hubiera perdido si me hubiera enganchado hasta el momento. Para mí fue como cuando Homer Simpson mató a la mujer de Ned Flanders en el momento más bajo de 25 años (y contando) de "Los Simpson" (aunque quizá más bajo fue cuando todavía sacaron luego al personaje bromeando sobre ello ante Flanders para chincharle). Que un protagonista cometa un homicidio contra otro personaje, y menos alguien que no ha hecho malo (usando la lógica perversa pero cinematográficamente funcional de que "se lo merecía") cruza una línea en mi experiencia de espectador. Sé que a otras personas no les importa, que "es sólo una película" y que no importa que en "El hombre de acero" Supermán provoque más muertes de las que evita, pero yo no lo llevo bien.

Ya llevo bastante escrito, y podría pasarme horas señalando cada inconsistencia de los personajes y giros del guión, de cómo un personaje que se supone anclado en la tierra como la negra deja de la noche a la mañana su trabajo sin explicación simplemente para que unas desconocidas le acepten en su club (y la aceptan un poco por las buenas), o cómo el malo pone unas "bombas psíquicas" que primero actúan explotando sin dejar casi ni rastro en el metro y luego actúan sin explotar en absoluto en la sala de rock. Muchas cosas se quedan sin explicar, y no sabes ya si es por agilizar el penoso ritmo de la película o simplemente para tratar de desviar la atención del hecho de que las reglas de la película son tan inconsistentes que al final no tienen ningún sentido.

Así que saltemos ya al final, olvidándonos de esos cameos "fan service" totalmente gratuitos de los actores originales (en los que al menos es MUY de agradecer que mantuvieran las voces originales, incluido Salvador Vidal como Dan Aykyroid), y vayamos ya al absurdo final de megadestrucción, prácticamente obligatoria en toda superproducción que se precie. Hay una escena de acción absolutamente confusa y sin sentido (no es realista pensar que ni con una bomba atómica pudieran combatir a MILES de fantasmas) en Times Square (bueno, más bien en un croma mal rodado, siendo una escena prácticamente plana en su geometría) dándole uso a todo su arsenal, incluido el potentísimo triturador de fantasmas, que es destruido arbitrariamente tras ser usado una vez porque a ver, si no sería abusar. Saltemos directamente pues al final, después de que el malo convierte al fantasma del logo en Filemón y, tras destruir todo y quitarse un taxi del pie como quien ha pisado una boñiga, es absorbido por el portal que se cierra.

El salto suicida de la Wiig no hay por dónde cogerlo. El portal se cerraba. ¿Cómo sabe que no le va a cortar el cable y va a caer hacia la perdición? Pero no, salta y realiza unas proezas acrobáticas que no pegan en absoluto con su personaje (si hubieran dicho al menos que había sido paracaidista... Me estaba imaginando los iconos de botones de la PlayStation en la pantalla, como si fuera un Quick Time Event), alcanza el fantasma que había caído un rato antes, hace un disparo totalmente preciso, agarra a la otra sin soltarla, y en ese momento preciso, ni antes ni después, sin que medie ningún tipo de señal ni comunicación, las amigas tiran de la cuerda y las sacan. Sí, claro, y qué más.

Ah, pero el salto tiene consecuencias. Las dos salen con el pelo blanco. No envejecidas, no, con el pelo blanco. ¿De qué, del susto? O no lo explican o no se entiende. En cualquier caso, a la siguiente escena sus pelos ya han vuelto totalmente a la normalidad, no es una consecuencia permanente. Es simplemente una pincelada visual, de "eye candy", porque sí. Just 'cause is the name of the game here, baby.


Lo último es una vergonzosa escena en la que la despelurciada de pronto dice que con esas tres ha descubierto el valor de la amistad, bla bla bla, las típicas simplezas dignas de la conclusión de un capítulo de Pokémon, etc. El caso es que durante la película no se ha producido NADA que cree ese fuerte vínculo del que presume ahora. Como por ejemplo lo de lanzarse a un salto suicida para rescatar a una compañera. Ah, pero es que ahí la que saltó, saltó por su vieja amiga. Malgastaron una oportunidad de oro de usar ese momento, por ejemplo, para unir a dos personajes que se cayeran mal anteriormente. O que hubieran rescatado a la despelurciada. Eso justificaría el brindis tan entusiasta de alguien que antes (y después, eso está muy claro) lo único que hace es mantenerse aparte del grupo.

Los créditos finales siguen con escenas que tenían por ahí. El retrasado poseído poniendo a bailar a los paralizados, que es lo único que justificaría su permanencia en una posición que sin duda causó unas decenas de muertes cuando el edificio estalló al crecer el Jefe Final. Apesta a escena eliminada, a escena costosa de rodar que había que aprovechar de alguna forma. En estos créditos finales también meten otra escena que se había usado en la promoción que ya actúa de tráiler de la siguiente, como diciendo "ya veréis qué armas tan chulas habrá en la secuela" (y que os apuesto lo que sea que no saldrán o que serán infrautilizadas, como las armas  chulas de esta). Vamos, que todo se revela como una "historia de origen" no autónoma, la peste del cine actual: no es una historia cerrada sino que todo se dirige a meterte ganas de ver la próxima película. Todo acaba con una escena postcréditos vergonzosa, que promete una repetición de la trama de la película original: la negra oye en una grabación: "ZUUL". A ver, hagamos memoria: en la primera, todo el rollo de Zuul consistía en abrir un portal al más allá. Como habéis hecho en esta película. No podéis prometer OTRA película más en la que pase LO MISMO. Cuela copiar a las antiguas porque han pasado treinta años, pero ¿otra seguida con lo mismo? No, por favor. No.

Basura. Un buen cásting desaprovechado en una basura de película. Como la infecta película de "El equipo A". Yo las encuentro al mismo nivel, la verdad. Y no pienso verla de nuevo ni aunque me paguen, es de esas que aguantas una primera vez, pero luego no habrá una segunda ni aunque me paguen. Prefiero ver por enésima vez la primera, la original, la buena. Hasta la segunda, que tampoco era tan mala como dicen. Esta no. No.



lunes, 11 de julio de 2016

Armas, armas y más armas

Adivinad lo que ha pasado en USA con las armas.  En efecto: han disparado a gente. Otra vez.

Si alguna vez habéis interactuado con un estadounidense, habréis visto lo mucho que les cuesta asimilar que existen otros países en los que la gente no tiene ningún acceso a las armas de fuego. "Pero... ¿cómo os defendéis de los malos?". No, a ver, los americanos no se defienden a tiro limpio con sus armas. Eso ocurre una vez entre un millón. Ni una sola masacre en USA ha sido frenada por ciudadanos usando sus armas personales. Eso es sólo un mito que forma parte del imaginario colectivo de la nación, sin contacto auténtico con la realidad. Y si hablamos estrictamente del "uso cotidiano", la verdad es que yo preferiría que me robasen en casa a matar a un ladrón "en defensa de mi propiedad".

La gran ironía de esta "segunda enmienda" es que se creó no en el sentido de que ¡¡¡TENER ARMAS ES LO MÁXIMO!!! porque sí, sino con la justificación de que el ciudadano tenía que tener la puerta abierta a combatir un gobierno tiránico, como por ejemplo el del pérfido Rey de Inglaterra. Ahora, ninguna cantidad de ciudadanos con acceso aunque sea a AK47s puede aspirar a frenar la tiranía de su gobierno, no cuando ese gobierno tiene acceso instantáneo y preciso a nuestra posición inmediatamente mediante el móvil que todos llevamos en el bolsillo y podría desatar eficientes misiones de aniquilación selectiva del ciudadano que van desde el bombardeo "muerte desde el cielo" al más puro estilo Call of Duty al robot bomba con el que acabaron con la vida del asesino de policías de Dallas. El pueblo norteamericano no puede ni plantearse frenar a un gobierno con ninguna cantidad de armas de fuego cuando todos sus movimientos y comunicaciones están bajo control las 24 horas del día.

Irónicamente, lo más parecido a "dar armas contra la tiranía" que he visto en los últimos años son las acciones de Snowden, que se hartó de ver cómo se realizaba espionaje sistemático e innecesario de toda la población simplemente "porque podemos" y decidió al menos hacérselo saber al pueblo americano. Pero ve tú a hablarle a un yanqui y sugerirle que Snowden tiene más que ver con la segunda enmienda que la posesión de ninguna arma de fuego, a ver qué te dice. Yo creo que me lo puedo imaginar.