lunes, 29 de mayo de 2017

Star Trek La serie original: capítulo 3

Continúo con el visionado de esta serie clásica. Ayer habíamos visto el capítulo 2.

Para empezar, quiero compartir con vosotros la buena noticia de que ahora puedo ver Star Trek en Netflix con audio o subtítulos españoles, gracias a la inestimable ayuda prestada por un hilo de Forocoches. Por otro lado...

¿Dónde puedo ver esas otras series de las que no me ha hablado nadie?

No me andaré con rodeos: este es el primer capítulo que no me ha convencido. Mientras que en los otros había algún momento plomizo y algunos clichés que sobraban, aquí ya hubo momentos en los que me dije "esto no se sostiene, es mala televisión". El guión tiene vacilaciones y contradicciones (¿fruto de reescrituras febriles del capo Roddenberry? Al ver en los créditos finales que el guión estaba firmado por la legendaria DC Fontana pensé "¿no se suponía que esa mujer sabía lo que hacía?") y la dirección de Lawrence Dobkin (un actor reconvertido a director que a duras penas completó el rodaje, con retraso y que nunca más fue contratado para dirigir más capítulos) es muy tosca y muestra fallos de continuidad y saltos continuos e injustificados de plano general a primer plano que resultan mareantes. Además, el recurso de poner iluminación dramática sobre la cara del personaje va volviéndose cada vez más molesto, hasta que al final del capítulo se le va de las manos y abandona cualquier pretensión de realismo.

El director se ha dejado la sutileza en el otro pantalón.

Marc Cushman llama a "Charlie X" "un capítulo casi perfecto", y supongo que tiene muy buena consideración entre los trekkies, pese a que en su estreno tal como anticipó uno de los productores, la audiencia se les fue marchando al cabo de un rato. A mí me parece un espanto, basado en una "idea de Gene Roddenberry" plagiadísima a Rod Serling y que encima repite de mala manera el argumento del segundo piloto de tener a un imbécil superpoderoso suelto por la nave haciendo de las suyas (sólo que cambiando su defecto de carácter de arrogancia a inmadurez).

El capítulo empieza con la gente de otra nave que se trae a un chico que vivió solo muchos años con una raza extraterrestre superpoderosa. Se saludan con la mano blanda (¿Sigue existiendo el apretón de manos en el futuro? Yo creo que en la realidad lo van a erradicar por culpa de Trump.), Kirk saluda de mala gana al chaval y seguidamente LE DA LA ESPALDA, mostrando un absoluto desprecio por su parte o quizá una decisión directorial dudosa. Después de recoger su macuto el chaval vuelve a ponerse a la espalda de Kirk, así que supongo que el mensaje es que es culpa del chaval por no intentar integrarse. Tanto los de la otra nave como Kirk se dan el piro lo más rápido que pueden, básicamente dejando suelto por ahí a un tipo con el careto y la actitud de Norman Bates.

Anda, chaval, piérdete, que estamos hablando los mayores.

El chico es feo y cabezón, pero tiene 17 años y por tanto tiene las hormonas en ebullición. El tío se queda pillado con la tía buena oficial de la serie, la rubia ayudante Rand, y trata de conquistarla con previsible torpeza. La rubia trata de librarse de él echándoselo a otra chica (con la excusa de que es más joven) o de hacerle entrar en razón con argumentos de quien ha tenido que aguantar pesados, señal clara de que la guionista es una mujer, pero nada, así que al final cede y lo invita a ir a la cantina a la hora de descanso. Este se marcha mostrando su entusiasmo... dándole una palmada en el culo. ¿Eso lo aprendió con los alienígenas que le criaron o Roddenberry sugiere que es algo innato?

En el puente se discute qué hacer con el chiquillo, y emerge un tema del episodio... A Kirk se le exige que haga de padre, pero evade la responsabilidad continuamente, no quiere ni oír hablar de eso, ni mucho menos explicarle... eso... ya sabéis... lo de... las flores y abejas (caray, cuánto pudor hay en el futuro para hablar de SEXO, parece un capítulo de la tele generalista de los años sesenta)... hasta que ya no hay más remedio, y lo asume con cierta torpeza que veremos luego.

Ahora pasamos a la cantina, donde Uhura sigue tirándole un poco los tejos a Spock y este, que tiene que ser siempre el más guay, toca un arpa futurista. Uhura empieza a cantar sobre la música de Spock unas frases improvisadas sobre lo mojabragas que es el vulcaniano, y el resultado es el delirio más atonal que hayáis podido oír en vuestra vida.

En ese momento entra en la cantina el chaval, y Uhura pasa de hablar de Spock a reírse del adolescente. Este se va cabreando, y al final hace una mueca (el gesto oficial de usar sus poderes en un pronto es poner los ojos en blanco) y "casualmente" en ese momento Uhura tiene problemas de voz. El espectador inteligente ya sabe lo que pasa: el chaval tiene los superpoderes de la raza que le cuidó. Y el espectador con referencias también entiende en este momento que el capítulo está plagi... inspirado en el famoso capítulo del maizal de "The Twilight Zone", sólo que con un personaje ya en la pubertad y en el espacio.

El capítulo sigue avanzando y el chiquillo va mostrando más gestos de lo peligroso que es, incluyendo reventar las piezas del ajedrez tridimensional cuando pierde ante Spock y sobre todo el comentario chunguísimo que hace anticipando la destrucción de la nave de los que le trajeron. Y este capítulo no es de esos en los que los personajes (o al menos alguno de ellos) demuestran su gran inteligencia y empiezan a sospechar a partir de los indicios clarísimos que se presentan, sino que no acaban de enterarse de la fiesta. Kirk debe de pensar que el "quillo" habrá quemado las piezas con un mechero y decide que una forma de que descargue agresividad es llevarlo al gimnasio y pegarse con él. Y, peor aún, quiere enseñarle cosas que quizá un chico sensible como él no debería ver.

Si Kirk os viene con esa cara y dice eso, desconfiad.

Ah, pero además resulta que no se van a poner a luchar directamente. Como requisito previo, Kirk EXIGE que el chaval aprenda primero a caer. La escena es hilarante porque detiene un rato la acción para mostrar las gestas atléticas de William Shatner (que consisten en caer sobre una colchoneta y dar una voltereta lateral) mientras viste un indescriptible pantalón ceñido que marca lo marcable (porque este capítulo no se atreve a hablar de sexo pero sí a mostrarlo).

Y bien adelante que lo lleva.

El chaval hace el ridículo, y un compañero de gimnasio empieza a reírse de él. El chaval se lo toma tan a mal que lo desintegra. Antes de que puedan actuar contra él, el mocoso hace desaparecer la pistola de los tripulantes que venían a reducirle... y de paso todas las armas de la nave. Y ahí ya por fin Kirk se entera de la movida, y como ya sabemos que el problema no es que sean tontos sino que no sospechaban del chaval, como en el capítulo de ayer del mímico, inmediatamente trazan un plan de acción y lo ejecutan impecablemente...

Tan impecable como esta voltereta. La figurante se ríe de lo mismo que yo, del gimnasio bizarro 60s.

...sólo que eso no es lo que pasa. Los protagonistas no dejan de hacer el imbécil en lo que resta de capítulo, malgastando una y otra vez sus cada vez menores posibilidades de frenar de forma eficaz al chaval. Kirk aún mantiene la suficiente autoridad para que el chaval no lo mate a él, pero mientras tanto el chico se va paseando por la nave y comportando como un chico malcriado, convirtiendo sin provocación a la chica que le intentaron presentar en una iguana (?!) y cosas así, cebándose especialmente contra las mujeres (a una chica joven y guapa la convierte en una vieja decrépita, y a otra LE BORRA LA CARA, ofreciendo una imagen grotesca de refilón que quizá sea lo más interesante del capítulo). Incluso acaba aniquilando en una turbadora escena de proto-violación a la ayudante Rand, una de las protagonistas, y ya pensamos que estamos entrando en el terreno sin retorno de Battlestar Galactica (la nueva), pero no, tienen que añadir una frase de pegote para decir que no, que a lo mejor sólo la ha hecho invisible.

Sin embargo Kirk malgasta esas oportunidades de pararle los pies al chico y en vez de matarlo de forma fulminante ejecutan un torpísimo plan que consiste en ENCERRARLE. A un tío que transmuta y desintegra la materia. Es totalmente ridículo, pero ahí está, lo meten en una celda con una puerta de energía, a lo que el chaval responde simplemente desintegrando la pared, como es lógico. A partir de ahí ya están perdidos.

Y bien perdidos que están. Porque aunque discuten qué hacer, Kirk muestra una falta absoluta de carácter no tomando las decisiones adecuadas con el que es básicamente un dios destructor al que tenía que haberle roto la cabeza con un ladrillo cuando aún tuvo oportunidad. Es un absoluto callejón sin salida, y aquí sólo un astuto plan contra ese ser poderoso pero de mente claramente inmadura podrá salvarles. Sólo que ese superplan en realidad es un enfoque de fuerza bruta: tratar de obligar a que el chaval fuerce los límites del poder que ejerce para controlar la nave la nave activando todos los controles a la vez sin orden ni concierto y rezar para que (dejando a un lado que la nave explote o no) cuando el mocoso esté agotado de controlar la nave en vez de cabrearse y mandarlos a todos a la nada, no sé, se quede frito él. Lo intentan y por supuesto fallan, así que se puede decir que en unos segundos estarán más muertos que Dillinger, o mejor dicho más desaparecidos que Hoffa...

Y en ese momento, DEUS EX MACHINA. Aparece el careto flotante tintado de verde de un señor viejo diciendo que es de la raza de los semidioses y que vienen a llevarse al mocoso porque obviamente es un peligro. Y ahí Kirk, mostrando la hipocresía absoluta de los guionistas, o quizá la de Kirk intentando quedar bien al saber que no aceptarán, parece tragarse las disculpas para nada sinceras del cabezón, que simplemente está aterrado de volver a un sitio donde no le dejan hacer su santa voluntad, y dice que lo dejen allí en la nave donde ha estado jugando al "No tengo boca y debo gritar" con tripulantes aleatorios, que le enseñarán a ser buena persona (lo que ha quedado claro al 160% que es imposible). Pero estos hombres sabios dicen que no, que se lo llevan, no sin antes decir que aunque ya es tarde para los de la otra nave (son camisas rojas... bueno, llevaban uniformes beis, pero ya sabéis, no cuentan), que dejan todo lo de la Enterprise genial, como estaba antes, o sea que volvieron las pistolas, el risueño desintegrado del gimnasio, la chica que se había vuelto iguana, la juventud de la otra chica, la cara de la otra... y como gesto de tender la mano al espectador gilipollas y al pajero a la vez (¿para qué le tiendes la mano? La suya ya está ocupada), se ilustra este detalle haciendo aparecer a la rubia ayudante Rand con el camisón que llevaba cuando la desintegraron en su cuarto pero EN MEDIO DEL PUENTE, para que quede clarito que está viva, ¿eh? Joder, qué capítulo tan malo.



sábado, 27 de mayo de 2017

Star Trek: La serie original: capítulo 2

Quién iba a decir que Star Trek, la serie original, me iba a resultar tan fascinante. Porque lo es... Hay muchísimo que comentar, desde luego. Vamos allá con el segundo episodio... (Aquí se puede leer la primera entrega.)

La primera impresión del capítulo es visualmente terrible... Al bajar al planeta, se ve que están en medio de cuatro elementos de cartón piedra con literalmente un mero telón al fondo. Vamos, como un escenario de teatro. Este tipo de cosas son las que hacen que un espectador moderno diga "uf, que tíos tan cutres, no sabían hacer las cosas... No entiendo cómo podían pensar que eso era aceptable."

Pero claro, como ya había visto los pilotos y había disfrutado allí de la alucinante pintura de máscara del legendario Albert Whitlock usada para el fondo en ambos capítulos (¿no podrían reutilizarla siempre? Mejor una cutrez guay que una cutrez triste), te das cuenta de que el uso de ese telón chungo es una mera cuestíón de dinero. Y entonces ya te mentalizas de que quizá el fondo del planeta sea secundario... Hay poco dinero para cada capítulo, y hay que procurar que ese dinero cuente. Es así también en las producciones actuales, aunque no seamos conscientes... El capítulo de Breaking Bad rodado todo en un decorado, el de la dichosa mosca, sirve para ahorrar el dinero que luego se invierte en que en otros capítulos haya espectaculares explosiones en las que los enemigos de Walter White acaban muy malparados.

El capítulo en sí empieza fuerte: por medio del montaje se nos muestra que una chica es percibida de forma distinta por tres personajes distintos. Sí, meramente por medio del montaje... Luego ya la serie vuelve a ponerse al nivel de la televisión de su época y se nos explica verbalmente mediante el cuaderno de bitácora del capitán que "entonces no nos dimos cuenta de que estábamos viendo a tres mujeres distintas". Bueno, se agradece el intento... Esa es una frase que se puede aplicar a gran parte del Star Trek de Gene Roddenberry,  "se agradece el intento".

Después pasamos a la nave y vemos a Uhura tirándole los tejos a Spock, que la rechaza explicando al espectador lo que pasa con los vulcanianos. Esto establece tres cosas:

a) Que Spock no tiene emociones.
b) Que Uhura anda salida como una cornisa.
c) Un precedente que luego Abrams abrazaría para su superficial reimaginación de Star Trek

El capítulo sigue su curso y los espectadores acabamos viendo que un alienígena mímico se hace pasar por la persona que vuelva loquita a quien tenga delante. El tipo que vivía en el planeta con su esposa (una mujer por la que McCoy sintió cosas en el pasado y se ve que aún en el presente), un científico o algo así, por lo que se ve estaba tan necesitado que soportó que el alienígena matase a su mujer y la sustituyese pese a ser capaz ya de reconocer al bicho. ¿Por qué lo aceptó? ¿Sería que el alienígena la chupaba bien? (EH, os parecerá un comentario muy burdo, pero si veis el final del capítulo es posible que penséis como yo.)

El alienígena consume sal y como ya apenas queda en el planeta, su única opción es sacársela por la cara (literalmente) a los seres humanos que se le cruzan, dejando unas marquitas rojas en el cadáver. El alienígena pierde la cabeza ante el bufé libre que le ofrece el USS Enterprise y se cuela haciéndose pasar por un camisa amarilla (el rojo aún no estaba institucionalizado para la carne de cañón). Al llegar, aprovechándose de que todo el mundo le ignora porque a ver, sólo es un mindundi en una nave abarrotada, va dando vueltas por ahí buscando una víctima y ve a una señorita muy apetecible (de ambas formas) con minifalda en plan azafata (sí, en eso la serie es muy rancia) cuyo único cometido parece ser pasear una bandeja con comida y un salero del siglo XX por la nave para llevársela a Sulu, que en aquel momento no tenía papel definido como protagonista y era simplemente un botánico loco. El alien... Porque digámoslo ya, este capítulo es un claro precedente de "Alien" (un bicho suelto en una nave comiéndose a quien se deja) y de "La cosa" (adopta cualquier forma y te joderá cuando te descuides). Pues el alien va siguiendo a la rubita hasta la sala de Sulu, donde tienen literalmente una mano metida en un guante rosa y dicen que es una planta. No, en serio, es literalmente eso.


El alien entra ahí haciéndose el inocente pero babeando ante el salero del almuerzo de Sulu, pero la mano actúa como si fuera un perro en las pelis de los Terminator y acaba espantándolo. Pero no pasa nada, Sulu saldrá de esta sin convertirse en sushi para el bicho y podrá convertirse en un miembro del reparto de verdad.

Lo bueno para el alien es que la nave sigue estando llena de opciones para la merienda. La próxima posible víctima reconocible es Uhura, y al poder leer los pensamientos de la gente, el alien se transforma en un negrazo que satisfaría sobradamente las ansias coitales de la negra del reparto. Tras seducirla con su mirada de "te voy a poner mirando a Cuenca" y hablando en swahili (!!!), está a punto de echarle un muerdo cuando una combinación de los avisos de megafonía llamándola al puente y la oportuna llegada de otros tripulantes la salvan de desaparecer de la serie en su primer capítulo en ella.

A cada minuto que pasa crecen las posibilidades de ser descubierto, además de su hambre. Acaba teniendo a su merced a McCoy, pero como están llamando al doctor repetidamente por megafonía, decide posponer lo de merendárselo y corre al puente disfrazado del doctor "Bones" para retrasar la alerta. Pero ya es tarde, porque ha dejado otro cadáver en la nave (un tripulante random con mono protector de aluminio) y su presencia en la nave va a resultar evidente.

No sé si debería seguir repasando todo el capítulo porque esto ya se está extendiendo mucho. Pasaré entonces a comentar un par de detalles del capítulo que me gustaron:

-Vemos a un Kirk enfadado y muy centrado en acabar con la amenaza, y no hay sitio para discursitos ni retórica sesentera, algo que sí manchaba el segundo piloto "Where no man has gone before". La expresión que más muestra en el capítulo es la de determinación y cabreo absoluto, y Shatner aparece concentrado, sin desparramarse. No sé si aquí me influye el hecho de haber visto este capítulo con el cojonudo doblaje "clásico" (ahora los doblajes televisivos de hace veinte años son clásicos, así de bajo ha caído esa profesión) en el que el gran Jordi Brau hace de Kirk, después de haberme tragado los dos pilotos en alemán para que lo entendiese mi hijo (el puñetero Netflix alemán no ofrece los doblajes españoles, sino los latinos, y lo que oí no me gustaba nada). Pero vamos, que a tope.



-Spock como solucionador de problemas. Tras ser el primero en darse cuenta de los caretos de loco que ponía McCoy y olerse la tostada, Spock se libra de que el alien se lo meriende debido a que "las sales de su cuerpo son distintas". (Vamos, que la de un salero y la de un humano sí, pero la de un orejudo vulcaniano no.) También resuelve el final del capítulo literalmente a hostias. Y es que...

-Aquí no se convence a nadie. Uno de los detectores de serie o película mala que tengo es cuando alguien al que le han lavado el cerebro apunta con su arma al bueno y este le dice: "No puedes hacerlo, Jimmy... ¡Tú y yo éramos amigos! ¿Recuerdas?". Y entonces ese lavado de cerebro desaparece mágicamente. Esa cutrez pasa en todas partes, en series rancias, en el típico anime de consumo con villanos que en realidad son buenos si se los convence o incluso en alguna de las secuelas malas de Terminator, creo que en "Terminator 3", cuando T-X reprograma al T-101 para que se cargue a John Connor, y El Poder De La Amistad (copyright Pokemon) se cepilla lo que es la programación de una máquina inflexible porque La Amistad Es Lo Primero.

Aquí no. El bicho casi se cepilla a Uhura y esta se libra de pura chiripa, no porque sea tan lista que note algo raro y se zafe del embrujo del negrazo. El científico del planeta, que se supondría que no es tonto, está totalmente absorbido (intentaré no bromear más con eso, a ver si lo logro, que queda poco para el final) por el bicho que se cepilló a su mujer y actúa de forma irracional y errática por intentar salvarlo pensando que este quizá le demuestre el mismo aprecio que ha desarrollado él (spoiler: NO). Y McCoy, finalmente, también sucumbe a su hipnosis de una forma tal que no es capaz de mover un dedo contra el alienígena (no, es Spock quien tiene que intentar sacarle a la fuerza del trance) cuando su identidad ha quedado clara de forma racional. La única forma de que se le quite la tontuna es cuando por fin es capaz de ver la repulsiva forma real de la criatura. Y vaya forma. No voy a poner aquí una captura, sino que recomiendo ver el capítulo para descubrirlo. Digamos que está claro en qué se dejaron el presupuesto del capítulo... Telones cutres y plantas que son un mísero "hand puppet" a cambio de esto... La imagen horripilante de un ser sucio y turbio de boca succionadora, que seguramente me daría pesadillas si lo hubiera visto de niño, y que me habría impactado aún más si no hubiera visto ya su foto en internet, porque un bicho tan feo hay gente que cree que hay que compartirlo aunque sea fuera de contexto. Ay, qué grande es Star Trek.

(Vale, seguro que habéis ido inmediatamente a mirar el bicho... Sí, pese a los colmillos, ¿a que esa bocaza con fauces como de "el condón asesino" parece hecha para...? EJEM. ¡Soy un depravado!)

viernes, 26 de mayo de 2017

El savoir faire vive y colea en los sitios adecuados

Llevo años diciendo que Stephen Colbert es un dios del humor político en USA. Aquel acto en el que le dijo las verdades a Bush con el presidente al lado suyo fue algo histórico. Y ahora, machaca al infame Trump cada día desde su programa sin temer las consecuencias.

En este blog ya había comentado hace unos años que Johnny Carson es un presentador de otra época, que lejos de humillar a los entrevistados como sí haría cualquier otro más moderno (desde David Letterman a Pablo Motos), sabía que, fuera cuál fuera su vileza interior, a veces conviene bajarse los humos a sí mismo.




Hoy acabo de ver que Colbert también lo entiende. Ojo a cómo tira una taza de agua sin querer al entrevistado y cómo se moja a sí mismo para compensarlo.


Este blog ofrece su sello de aprobación a este gesto. Colbert es nuestro hombre.

jueves, 25 de mayo de 2017

El mundo perdido, bien perdido está



Jurassic World es basura. Mike Hill lo explicó muy bien en este vídeo.

Jurassic Park es un clásico que sólo comete un par de deslices. (Lo del niño que en vez de electrocutarse y convertirse en tostada de niño sale volando y luego está bien es una idiotez como un piano.)

¿Y "El mundo perdido"? En los ritos iniciaticos de cualquier padre está ponerle ciertas pelis del canon. Y si pones a tus hijos "Jurassic Park", tarde o temprano acaban pidiéndote las siguientes entregas. Por eso he acabado viendo "El mundo perdido". ¿Será tan mala como dicen?

La primera mitad es una típica película de Spielberg, con sólo un par de estupideces, como por ejemplo:

-Ese principio de terror, con la niña. Y cómo pretenden anularlo luego con un comentario de pasada equivalente al "¡Estoy bien!" que se oye decir al niño al final de "Freddy el colgao".

-Con qué facilidad se cuela la niña "obligatoria" en ese viaje (y por cierto, su personaje no hace nada en toda la película, salvo estar, y dejar el comentario de que tiene una madre negra irresponsable que se fue a París.). ¿Nadie la ve? ¿Qué come? Bueno, supongamos que se lleva su propia comida o algo. La película no da explicaciones de ningún tipo para no cagarla. Ojalá hubieran mostrado esa prudencia en el resto de la película.

A mitad de película, yo ya estaba pensando "¿cómo puede tener tan mala fama?". Y, en ese momento, el guión aprieta el botón de autodestrucción.

De pronto, todos los personajes empiezan a comportarse como imbéciles.

Todo empieza a acumularse en el ecuador de la película. Un personaje que no tenía motivo para moverse de su escondrijo, va a rescatar a los protas, que están en una situación de peligro exageradísima. Esta "set piece" se prolonga demasiado hasta el punto de hacerse interminable, sumando peligros sin que los protagonistas sean capaces de subir a la cuerda. Acabas pensando "no tenían que haber bajado a ayudar a esa histérica".

Después de poner a prueba la paciencia del espectador con un buen rato de ese rollo, de pronto en unos instantes los dinosaurios se comen al rescatador, e inmediatamente la situación mortal complicadísima se resuelve sola cuando el remolque cae y no se lleva por delante A NADIE, como si estuviera totalmente hueco por dentro, y aparecen al instante los demás personajes, unos cazadores de dinosaurios.

Hasta aquí, bien. A partir de ahí, ya nada tiene ni puto sentido. Es, literalmente, como si alguien hubiera desactivado la inteligencia de los personajes.

-Los protagonistas echan la culpa a los cazadores de venir a alterar el ecosistema de los dinosaurios y hacer que los carnívoros se salgan de su zona de caza. Pues bien, los únicos que vemos en la película alterando el comportamiento de los dinosaurios son los protagonistas, que por jugar a las enfermeras con una cría de dinosaurio "abren la veda" de comerse humanos. Lo cómico es que este "alterar el ecosistema" no es un proceso gradual que manda el ecosistema a tomar por saco, sino que es como si de pronto alguien hubiera avisado por telepatía a todos los dinosaurios de la isla, "CORRED, HAY UNOS PRINGAOS SIN RADIO QUE INTENTAN ESCAPAR, IR A POR ELLOS, ¡¡¡RÁPIDO!!!". Pero vamos, que echarle la culpa a otro de lo que haces tú hace que odies a los supuestos protagonistas muy fuerte. Y la mujer de la película, chillando todo el rato, como si hubiéramos vuelto al Templo Maldito. Muy progresista Spielberg.

-Los cazadores, por supuesto, se portan también como imbéciles. El ecologista le dice al cazador jefe "usted parece el único listo aquí". Otro comentario contraproducente de la película, porque también nos recuerda que este listísimo cazador fue el imbécil que le rompió la pata a una cría de tiranosaurio para saciar su fantasía de poder de cazar un T-Rex. También abandona su arma al lado del ecologista y OTROS PERSONAJES, y luego se ve que el ecologista se las ingenió para volverse invisible ante esos personajes e inutilizar la escopeta, y su dueño tan "listo" no comprobó su arma en las horas posteriores ni nada.

-El cazador malote, el pavo chungo de "Fargo" (sé los nombres de todos los actores pero no me da la gana usarlos), se va a cagar al quinto pino, como si le importase que le viera alguien, y le dice a un tío que claramente no le oye (un asqueroso latino llamado incomprensiblemente "Carter"), "eh, que me voy". A partir de ahí, otra "set piece" sádica de ver cómo torturan y cazan a un personaje sin que nadie oiga sus gritos (¿se ha ido a cagar al otro lado de la isla?) hasta que al fin vemos el charco de sangre. ¡ENTRETENIMIENTO!

La peli al menos hizo el esfuerzo de decir que el personaje se lo buscó, pero... esos mini-dinosaurios hijoputillas ya habían intentado hacerse un bocadillo con una niña que sólo cometió el error de tener un detalle amistoso con ellos. Como demuestra lo de la cría o el apestoso final de "Salvar al soldado Ryan", en el mundo de Spielberg las buenas obras siempre te traen la ruina.

Bonus: El racismo de la película, poniendo a los sudamericanos como unos idiotas supersticiosos y que lo fastidian todo cuando tratan de llamarles por radio y no entienden inglés o cuando responden al peligro de muerte poniéndose unos auriculares y escuchando corridos o lo que sea esa música asquerosa de sudacas. ¡Tenéis la culpa de todo!

-Les atacan en el campamento. Salen todos corriendo. El científico de la chupa de cuero (bueno, sólo la llevaba al principio, perdiendo la personalidad que tenía para el resto de la película, pasando a ser un pesado que se pelea con su novia y otro más de los que huye de los dinosaurios) dice "¡no os mováis!", pero nadie le hace ni caso. Al final, sale corriendo él. ¿No habías dicho que no había que moverse? ¿Consejos vendo que para mí no tengo?

-El cazador indio grita "No corráis por la hierba, ¡es peligroso!". No sólo no le escuchan, sino que se pone a correr por la hierba él. Se los comen a todos. ¿En qué quedamos?

En este momento es cuando mi hijo está tan aburrido de la película que se dedica a jugar con su nueva pistola de agua y a contar los muertos en voz alta. En esta escena, pasan del "body count" de la primera película (tres cadáveres) y la cosa pasa a estar fuera de control. "Cuatro, cinco... no, seis... Siete. Ocho. Nueve."

¿O ya la habían pasado antes? Mi hijo no contó el cazador pisoteado cuando todos corrían como muerto, aunque claramente lo está. Ya a partir de aquí me cuesta recordar porque las cosas ya pasan totalmente sin motivo.

-El "rock star" llega ahí y se da cuenta de que en ese mismo sitio han masacrado a otros. ¿Su respuesta? "¡¡¡CORRED!!!". ¿No había dicho antes que estuvieran quietos? Esta película dice la cosa y la contraria.

-Aparece unos restos abandonadísimos de un parque jurásico DONDE NO HABÍA NINGÚN PARQUE JURÁSICO. La isla Sorna (ja, ja) es un criadero de dinosaurios, no un sitio para el público. Y los restos están como si llevasen allí treinta años. En "Jurassic World" tenía sentido, aquí no.

-La sumisión de los protagonistas a que se lleven finalmente algún dinosaurio si eso, con un barco en el que mueren TODOS y un dinosaurio gigante abre todas las puertas y se mete en todos los rincones, pero luego se vuelve a encerrar, o algo así. ¿O había más dinosaurios en el barco? Ya no estoy atendiendo.

-El final que es literalmente una caza de humanos en una ciudad, sin más guión. Ya ahí paso de seguir prestando atención y me pongo a escribir esto para no vomitar.

"El reino de la calavera de cristal" tuvo un precursor diez años antes de su estreno. Nadie supo ver que el primer "Parque jurásico" se sostiene por la base de la novela y del guión de Crichton que todos condenaron como una brasa insoportable antes de que llegase David Koepp a darle los últimos toques de lo que ya había sido modelado por otros guionistas. Por lo que se ve, en esta nueva adaptación Koepp se pasó por la piedra la novela original. Al final, si me paro a pensarlo, es posible que esta peli haga buena a "Jurassic World", que sabe que es carnaza y no le importa ser una gilipollez desde el primer segundo. ¡Esta maldita secuela de Spielberg había hecho que me ilusionara, maldita sea!

David Koepp ha salido indemne de escribir todas las películas malas de Spielberg, o sea, esta, "La guerra de los mundos" y la cuarta de Indiana Jones. Pese al consenso universal de que Indy IV es basura, Koepp ya está escribiendo la quinta entrega de nuestro arqueólogo favorito.

Dios nos pille confesados.

domingo, 30 de abril de 2017

Star Trek: La serie original: piloto y capítulo 1

Era una asignatura pendiente, y me lanzo a ella, viéndola en Netflix con la traducción americana y el título de "Viaje a las estrellas":

-La jaula: Por un lado está ya montada la base del mundo Star Trek, pero por otro lado tenemos una tripulación inerte que no da ganas de acompañar a ninguna parte. El capitán Pike es claramente un zoquete que no quiere estar allí y que no tiene una relación sana con las mujeres con las que trabaja (realizando un comentario totalmente inapropiado con una capaz tripulante del puente).

La idea del capítulo es fascinante, con esos marcianos que quieren... ¿qué quieren? Al capítulo se lo ve con las manos atadas por ejemplo en un largo diálogo inicial en el que se nota que no pueden decir abiertamente que los marcianos quieren verles aparearse. El caso es que Pike está a merced de su plan dejándose llevar sin ser capaz de hacer nada hasta que por fin se le pone por delante un medio de emplear la fuerza bruta (consigue una pistola y la usa).

Después de un capítulo algo plomizo, el final sí que resulta impactante, al desvelarse la verdad sobre la chica que le habían puesto de acompañante. Su marcha resulta conmovedora.

[Esto lo escribí antes de saber que el piloto se recicló como parte del canon en "The Menagerie"] En mi cabeza, el capítulo sigue siendo "canon" y no una tripulación alternativa de la Enterprise: la Federación vio lo inepta que resultó toda la tripulación en una situación de primer contacto (salvo Spock, que tuvo el buen juicio de darse cuenta de que "probablemente habían volado la montaña", y la única buena idea del capítulo de marcharse, sólo que para entonces los motores de la Enterprise ya no respondían) y mandó a toda esta gente a su casa salvo al vulcaniano. Este capitán era un inepto, y tampoco es que pudiera haber un ambiente sano en el puente viendo su incapacidad para relacionarse con la parte femenina de la nave, sobre todo ahora que Pike sabía (gracias a las lecturas mentales de los extraterrestres) que tanto la mujer seria e inteligente pero (según la serie) no muy guapa como la jovencita monina sentían impulsos sexuales hacia él.

Gracias a esa inteligente decisión, la Enterprise será ocupada a continuación por una tripulación competente y capaz de reaccionar ante crisis de las que depende el futuro de la humanidad:

-"Un lugar jamás visitado por el hombre"/"Donde ningún hombre ha llegado jamás": El capitulillo es algo pesado para empezar la serie, así que entiendo la decisión de emitirlo más tarde. El problema es que es un conflicto poderoso pero teórico, cerebral, al ser el espectador el que tiene que sumar dos y dos y ver todo lo que está en juego si no se pone freno a la amenaza.

Una fuerza extraterrestre ataca a varios tripulantes de la Enterprise, y los que no mueren empiezan a adquirir rápidamente poderes sobrehumanos (bueno, el tripulante Gary Mitchell, nada menos que Gary Lockwood unos años antes de "2001". La otra persona tarda un poco.). Las implicaciones de esta transformación pronto resultan evidentes si tienes un poco de cabeza y por eso el capítulo se disfruta mucho cerebralmente, pero si lo ves con niños o gente de mente infantil que quiere ACSIÓN, se hace un poco pesado. Kirk es desde ya el KIRK hombre de acción y decisión que conocemos, pero además está caracterizado explícitamente como una persona muy cerebral: empieza el capítulo jugando al ajedrez y se revela que de estudiante era un titán intelectual que leía muchísimo más que sus pares.

Kirk muestra una gran humanidad en todo el capítulo, pues sabe perfectamente lo que Spock no deja de recordarle, que hay que matar al tripulante poseído por esta fuerza antes de que él se lleve por delante a la humanidad, que empieza a ver como insectos a cada segundo, pero también sabe que es su amigo desde hace 15 años y que él no es un asesino a sangre fría. Vamos, que muestra la compasión de la que es incapaz el afectado, que por cierto había llamado "unidad refrigeradora" (para entendernos: témpano) a la psicóloga, mostrando que ya antes del incidente era incapaz de ver a las mujeres como personas.

Al final, con las naturales vacilaciones por su parte, decide que tiene que hacer lo que sea necesario para acabar con él, y entonces tiene lugar un clímax final en un planeta abandonado que Kirk consigue resolver a su favor usando un razonamiento absolutamente sensato con la doctora, un uso del sentido común y la dialéctica del que veo incapaz al paradísimo capitán Pike, que estaba a verlas pasar hasta que alguien le acercó una pistola. También resulta un placer ver a Shatner dándolo todo y mostrando una emoción inaccesible al pobre Jeffrey Hunter. Desde este momento, sabemos que con Kirk estamos en buenas manos.


martes, 17 de enero de 2017

El último chorongo en París

Últimamente ha vuelto a estar en el candelero la película "El último tango en París" por unas declaraciones del director Bernardo Bertolucci que han sido malinterpretadas interesadamente. No, la actriz no fue "violada" físicamente en el rodaje. Eso está más que desmentido. La policía de lo políticamente correcto ha tomado la frase "me sentí un poco violada" y se ha fijado sólo en "violada". Es como si yo digo que al aprobar la selectividad me sentí como Albert Einstein. A ver esos titulares de "¡Einstein ha resucitado y ahora se llama Danda!"...

Escandalizarse ahora y pedir un linchamiento por una película semi-olvidada de hace 40 años es un poco absurdo. Lo que es realmente ya era evidente entonces a quien se molestase en verlo: es una "película paja", en la que un director quiere volcar en celuloide sus fantasías sexuales y para ello recurre a dos tipos de actores, aquellos a los que sencillamente se la suda todo (intérpretes hedonistas que por una vez no tienen problema en que sus excesos de la vida real queden reflejados en la pantalla) y jóvenes incautas tan ilusionadas con protagonizar su primera película que no son plenamente conscientes de su verdadero papel como muñecas hinchables que las inmortalizará en el imaginario pajero colectivo. Bertolucci es uno de tales directores, igual que Vicente Aranda. Normalmente tiene que conformarse colando como mucho una o dos escenas pajeras en obras supuestamente serias, pero de vez en cuando tienen la oportunidad de montar una película entera en torno a este desmadre. Y de ahí sale "El último tango".

Esta película, que a mí me aburrió soberanamente, está partida en dos: por un lado, sale la protagonista, una chica muy joven, de físico espectacular e inocente/cortita, junto con un cineasta un poco patético interpretado por Jean Pierre Leaud, el alter ego oficial de los cineastas de la época. Así es como se sentía Bertolucci entonces, imagino: un director pretencioso, inútil, que pierde el tiempo alrededor de la chavala con sus tonterías culturetas.

Si Leaud es el hombre que Bertolucci teme ser, por otro lado está Marlon Brando, el hombre que le gustaría ser: un tipejo misógino que se pasa la película follándose y humillando a la chica en un piso. Esta parte de la película consiste en Brando haciendo lo que le da la real gana. "Pero Danda, parece que naciste ayer, hay un guión y los actores no son los personajes." Y yo digo JA. El comportamiento del personaje se corresponde bastante con lo que han dicho de Brando sus directores en los años siguientes a esta película. Me imagino a Bertolucci fascinado con su gran estrella de Hollywood aceptando todas y cada una de sus propuestas, por pueriles y grotescas que fueran, demostrando que su deseo de explotación no se limitaba sólo a chicas jóvenes sino que podía llevarlo a grandes estrellas de cine. Así que cada pedorreta, cada ocurrencia demente ("oye, Bernardo, se me ha ocurrido que podría encularla con mantequilla".) se incorporó a la película creando el monstruo que marcó a toda una generación acostumbrada a pajearse con la visión de un tobillo.

En resumen: esta película es un espanto, pero la explosiva Maria Schneider sale desnuda todo el rato, y quizá os divirtáis viendo a Marlon Brando haciendo el ridículo de principio a fin. Vosotros sabréis.

sábado, 26 de noviembre de 2016

The World Ends With You. Sí, el mundo acaba contigo.

El título os habrá engañado. No voy a hablar de ese juego, cuyos méritos no dudo, pero que confieso que abandoné a la media hora (estaba probando un montón de juegos de DS distintos y no podía detenerme con uno que prometía muchas horas de "roleo"). Me refiero a otra cosa distinta y que sí os importa, nos importa a todos.

Hay varias realidades a las que hay que enfrentarse. Que los fachas son unos hijos de puta que nos engañan a todos miserablemente, y que nos dejamos engañar ante todas las llamativas evidencias de que mienten porque tenemos el instinto de una especie gregaria. Que estamos en un mundo en el que, objetivamente, nunca se había podido vivir mejor, pero que sin embargo estamos enfilando una rampa por la que vamos a caer a toda velocidad. Que nunca nuestra explotación del planeta había sido tan intensa y que estamos al borde de destruirlo, ante lo que no estamos haciendo nada útil. Es más, estamos eligiendo a líderes que acelerarán esa caída cuesta abajo. El mundo se va a la mierda y todos lo sabemos, igual que sabemos que moriremos y tenemos que ignorarlo para seguir funcionando.

Yo tengo una teoría sobre esta absoluta indiferencia por el cataclismo que nos espera a la vuelta de la esquina. Durante años me preguntaba: ¿por qué los fachas prefieren ganar un montón de dinero que ya ni siquiera van a necesitar después de todo lo que han robado, antes que dejar un mundo mejor para sus hijos? ¿Es que no les importa?

La respuesta es que en efecto, no les importa. Pero no es (sólo) porque sean unos hijos de puta. La respuesta es que no te vas a esforzar en frenar el fin del mundo cuando sabes que el fin del mundo es inevitable. Ese fin del mundo es tu muerte.

No pensamos como especie. No somos una mente colmena. La mayoría de nosotros no somos Carl Sagan ni Arthur C. Clarke ni Asimov y no pensamos en que si el ser humano no se larga ya a las estrellas, la raza humana desaparecerá rápidamente cuando rompamos definitivamente el equilibrio medioambiental del planeta. No: pensamos en que tenemos unos 70 años para tratar de conseguir un dinero y vivir bien, cada uno a su modo, y todo lo demás nos la pela. El fin del mundo va a venir igualmente, porque ahora sabemos demasiado y ninguno creemos en dios, es una ficción insostenible en el mundo en el que habitamos. No hay un bis a la función, es un fundido en negro y se acabó. Así que la respuesta mayoritaria ante una realidad tan innegable es la que es: los ricos pierden ya todo escrúpulo y simulacro de decencia sabiendo que jamás tendrán que rendir cuentas a nadie, la juventud se droga, se tatúa y llena internet de sus fotos en pelotas sabiendo que no hay una Autoridad Suprema que les vaya a llamar jamás al orden, que nunca tendrán un "trabajo formal" ni una jubilación como la de sus padres o abuelos, y que hay que vivir la vida como se vivía cuando la esperanza de vida era de 30 años.

La capacidad de destrucción ha crecido en progresión geométrica y ya no hay un contrapoder, ideológico o efectivo, que pueda oponerse a ella. Si no aparece un gran líder de masas que sacuda el orden mundial, un auténtico Jesucristo, o Alejandro Magno, o QUÉ SË YO, alguien del calibre arrasador de un  Hitler pero del lado del bien, lo único que nos queda es sentarnos a esperar tranquilamente el fin del mundo. El nuestro personal y el de nuestra especie.