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jueves, 11 de junio de 2026

El mandaloriano y Grogu: lo hacen PORQUE PUEDEN

 

Esta película es la nada. La trama de toda la película cabe en una servilleta. Es una violenta película de acción, con la particularidad de que se supone que es... ¿para ver en familia? Nada, desde el principio Mando gana todos los combates porque es el más rápido y el más fuerte, ni siquiera el más listo. Sus escenas de acción son como ver un John Wick para niños: hace una coreografía y todos caen muertos, con momentos extremadamente violentos como cuando prende fuego a alguien, le da una patada y lo tira al vacío, manteniéndose la cámara sobre su víctima durante un rato, al menos hasta que rebota en una roca, para que nos recreemos en su sufrimiento. 

1. Llamarada
2. Patadón
3. Caída al vacío
4. Tortazo contra el saliente y rebote, ¡boing! ¡Para niños!

Tiene tantos efectos especiales que por momentos parece una película de animación. Y es impresionante la cantidad de dinero que se han gastado en reproducir con sofisticada infografía los toscos efectos especiales de antaño, llegando al culmen cuando dos robots gigantes atacan con movimiento de animación "stop-motion" al Mandaloriano mientras suena como banda sonora un ritmo machacón con yunques digitales obviamente reminiscente del tema de ED-209 en "Robocop". La música desde luego no es la de John Williams, y menos cuando hace esa melodía como de miedo que suena a mala copia del "The Plot" de la banda sonora de Lalo Schifrin para "Misión Imposible". (Aquí podéis oír el tema de intriga de esta peli y aquí el memorable tema de Schifrin, citado muy a menudo en las pelis de Tom Cruise.)


La peli está alargada innecesariamente hasta las dos horas y diez minutos, olvidando la virtud que tenían las pelis como esta que se hacían antes: cuentan lo justo y se acaban. Toda la última hora se podría haber contado en diez minutos, resulta indulgente ver a Baby Yoda esperando en el bosque hasta que se topa con un personaje majo en el que se adivina una gran sabiduría, la sabiduría de los pantanos, y este personaje le soluciona la papeleta preparándole un mejunje ahí como si preparase whisky casero (al tipo sólo le faltaba el banjo y la escopeta) pero con cosillas recogidas por el bosque.


Los cameos de Sigourney Weaver y Martin Scorsese son vergonzosos. Scorsese no tiene ni papel, simplemente grabó cuatro frases como vendedor cobarde de un puestecillo como si fuera el asiático al que le regateaba comida Harrison Ford en "Blade Runner" (un evidente referente visual de esta parte) y cogió el cheque para que a Francesca no le falte la comida cuando él ya no esté, que está el hombre ya mayorcísimo, y en realidad supongo que es mejor rebajarse con esta basura que con anuncios de IA como el que ha hecho. Sigourney por su parte sólo sale un par de veces para decir "Esta es tu misión", "¿Por qué no has cumplido tu misión?" y "Gracias por cumplir tu misión", además de un breve cosplay de piloto de Ala-X. Además de estas lamentables apariciones por el cheque, ni siquiera tienen "top billing" o un "with" al final de la lista de actores para destacar, sino que salen ahí entremezclados entre donnadies. Scorsese sale después de Jonny Coyne (que hace del capo de las apuestas de gladiadores Janu Coin, o sea, su nombre pero pronunciado raro) y antes de "And Sigourney Weaver"... que a su vez va seguida de "Stephen McKinley Henderson" y "Hemky Madera", actores perfectamente dignos sin duda alguna, pero anulando totalmente su puesto destacado (espero que haya despedido a su agente). Disney los ha comprado, ha jugado un minuto con ellos y los ha tirado al fondo del cajón sin volver a prestarles atención. Lo han hecho porque podían, y porque querían que todos lo viésemos, que papi tiene dinero y nosotros no somos nada.

"Si salgo al final de los créditos con un "and" también me vale..."
"¡¡¡Estás despedido!!!". Por cierto, menudo homenaje a "Top Gun" se han cascado aquí, ¿eh?


Tras una larga parada en la jungla (increíble ese plano de una nave que lleva a lo mejor una semana allí y está ya vieja y comida por la vegetación) hay un último tramo de acción, porque los dos villanos principales tienen a su servicio todo un ejército de robots, para que nos quede claro que no son seres vivos y que por eso pueden asesinarlos por docenas sin que sea "oficialmente" una peli violenta. Pero lo que sí hacen es cargarse "cómicamente" de un disparo a una rata, igual que antes a un loro, porque la muerte es muy graciosa, pero sólo si es de seres inferiores que no merecen vivir.

En los cines hubo murmullos: "nos lo creemos todo, pero ESTO NO".


El último instante de vida del loro
Ja, ja, se lo han cargado, ¡QUÉ RISA!

Ay, qué bonita la ratita de un solo ojo

Entonces levanta la vista sorprendida y...
¡A tomar por saco la ratita! ¡JAJAJAJAJA QUÉ RISOTADAS!!!

Todo culmina en una "escena de acción final" que básicamente es "llega la caballería y acribilla a los indios", pero sustituyendo a los indios por robots (para que nadie salga pensando que es un genocidio) y los fusiles por napalm. ¡Bravo por los héroes!

Helicópteros yanquis arrojando napalm a Vietnam en Apocalypse Now... digoo, la peli familiar de este verano.

Con este pequeño casi-genocidio se puede decir que han ganado los buenos, y al fin se acaban dos horas y diez minutos de vacío. Hay muchos momentos que se podrían haber acortado para que la película fuera menos violenta y sobre todo más corta, especialmente toda la parte de Baby Yoda paseándose pensativo por la jungla, pero prefirieron no hacerlo. Prefirieron restregarnos su poder sobre nosotros, "vais a ver esto igual, vais a traer a vuestros hijos al cine a ver esto y vais a decir que estuvo bien". Y así este entretenimiento inane y sociópata es la diversión mainstream sobre la que se sustenta nuestro futuro. Lo han hecho porque pueden, y porque saben que nos va a gustar. Y lo peor es que tienen razón.




miércoles, 20 de mayo de 2026

Hacemos lo que podemos (Netflix, 2026)

En los últimos años, el trabajo de traductor se ha puesto cuesta arriba, como tantos otros, debido a que ahora hay unas maquinitas en las que pulsas un botón y pum, te sale en unos instantes todo traducido al idioma que quieras. Con lo cual está claro que a medio plazo nos iremos todos a la calle y sólo ganamos tiempo para ver si llegamos a jubilarnos de milagro, aunque algunos no lo vamos a conseguir (yo ya tengo 48 años, tarde para redirigir mi vida y pronto para retirarme). Este bajón es muy evidente en mi campo, y para sobrevivir he tenido que aceptar desde hace un par de años ir traduciendo casi en exclusiva una serie coreana tras otra, siendo la calidad de la mayoría de ellas bastante ínfima, aparte de lo desaconsejable que es traducir por idioma interpuesto (aunque por suerte las traducciones inglesas son muy detalladas y con abundantes notas, lo que me permite muchas veces puentear sus soluciones y buscar otras o acercarme más a la lengua original que ellos). Esto no es lo que desearía hacer, pero claro, no tengo más remedio, así que he terminado aceptándolo y hasta buscándolo, porque sé que el mes que tenga una de estas series me va a dar para pagarme el piso y la comida, y la vida está muy cara en Alemania.

Así he ido encadenando una producción tras otra, y tratando de encontrar algo de lo que sentirme orgulloso, me aferré a "Un chico ejemplar" (Good Boy, 2025) como la serie menos mala de las que me asignaron, como serie policiaca de acción cuyos protagonistas se suponía que eran exmedallistas olímpicos reconvertidos en policías (?!). Comparado con las basuras que había hecho antes, esta resultaba una superproducción, con numerosas escenas de acción y una cierta exuberancia, aunque claro, a partir de cierto punto los giros de guion se volvían más y más absurdos y al final era todo un disparate, con el malo determinado a reventar la ciudad y con el bueno combatiendo no sólo su maldad sino la destrucción irreversible de su cerebro tras tantas hostias que se lleva en la cabeza a lo largo de la serie (¡y eso que ya partía de ser un boxeador que se había tenido que retirar por eso!), aunque al final de la serie ya está curado mágicamente, como cuando pasas de una peli de Rocky a otra. Todo puntuado por continuos anuncios de Kopiko en mitad de una escena, algo que no falta nunca en estas series. Al final, lo único bueno de todo era el malo, un actor con mirada de hielo llamado Oh Jung-se que ya había hecho el pequeño (y ridículo) papel del "Señor Gen Egoísta" en otra serie de las que había traducido, y candidata a ser la peor por la arbitrariedad de su trama y sus valores ultrarrancios, "Si las estrellas hablaran" (sentí cierta validación cuando pese a su presupuesto millonario, con efectos especiales espaciales como de película de Marvel, se estrelló en audiencia). Ahí también había salido como ser sin sentimientos, apuntando a cierto encasillamiento. La diferencia es que en "Un chico ejemplar" era el gran villano, y estaba francamente bien.

El malo maloso

Tras hacer un pequeño cameo en "Encantado de no conocerte" (otra serie más que tuve la suerte/desgracia de traducir que empezaba interesante y mostraba mucha ambición, jugando con la baza de contar con el actor de "El juego del calamar" pero que luego se iba volviendo cada más ridícula y a desinflarse hasta quedar en nada) como director de cine que pretende darle un papel bastante malo al protagonista, y desconcertándome porque su personaje al fin sonreía, Oh Jung-se ha vuelto a interpretar a un director de cine en la serie de la que ahora quiero hablar, "Hacemos lo que podemos".

Esta serie resulta muy distinta, algo que deja muy claro desde el principio. Se abre con Oh Jung-se, que en sus series anteriores había sido tan gélido que casi parecía un Takeshi Kitano coreano, contando con pasión sus fantasías de asesinar al que no sabemos aún que será el protagonista (aunque por poco). El nivel de violencia de esta ensoñación/argumento para una historia resulta una de las notas curiosas de la que se supone que es una comedia amable, o eso dábamos por hecho. Porque la serie realmente no es para toda la familia. Está claramente dirigida a espectadores adultos, con un reparto de gente mayor de 40 años (con la excepción de la chica coprotagonista, un personaje de 30 años interpretado por una actriz de 29) y escrita por una señora de 50 años, autora también de "Mi diario de liberación". Y pronto resulta evidente que lo que pasa no es tan importante como  la forma en la que actúan los personajes y lo que sienten. Es un retrato de personajes, lo que hace que tengamos que cambiar el chip. Al no ir arrastrando al espectador del cuello de un giro de trama sorpresivo a otro para ver qué pasa a continuación, eso hace que ni siquiera sera necesario abusar tanto del mayor tópico de las comedias coreanas: la sucesión de casualidades extremadamente improbables. Y digo "tanto", porque por supuesto las hay, pero al menos tienen una buena justificación: que el cine es un mundillo endogámico habitado por un pequeño puñado de personas, con lo cual tampoco es tan poco razonable que todos los personajes acaben encontrándose en el bar Agit, un negocio secundario que tiene Ko (la esposa del personaje de Oh Jung-se) en el piso de abajo de su productora.

Sin embargo, tras ese arranque conoceremos al que acabaremos entendiendo que es el verdadero protagonista, Hwang Dong-man, un personaje absolutamente cargante con comportamientos inmaduros que le hacen parecer mucho más joven pese a ser cuarentón, presentando el único recurso más o menos "fantástico" pero plausible: un reloj que le permite saber las emociones que siente en cada momento, algo que le sirve como herramienta de autoevaluación que compartirá con la protagonista femenina. Dong-man es un personaje con auténticos y graves defectos, y la serie no hace el menor intento de suavizarlos, añadiendo un grado de complejidad muy interesante que no suele verse en estas series (o al menos en las que yo he sufrido): tiene defectos reales que tienes que hacer el esfuerzo de perdonar, haciendo un acto consciente de valorar a la persona y su contexto. Porque el personaje también tiene buenas cualidades, claro. Y ahí es donde hace acto de presencia la protagonista femenina, que parece ser la única persona capaz de valorar y apreciar sus virtudes y su honestidad, aunque él llegue a hacerle daño en alguna ocasión (porque eso siempre va a pasar). Una cosa que deja muy clara la serie es que nadie es perfecto, o al menos nadie humano. Además, la serie mantiene la integridad de sus personajes (aun reconociendo la posibilidad de evolución personal y aprendizaje) y promete explícitamente en sus diálogos que no habrá una conversión mágica en la que el protagonista dejará atrás todos sus defectos.

Precisamente, la serie va haciendo equilibrios con los defectos y virtudes de cada personaje, y si peca de algo es de un cierto buenismo, porque está hecha de tal modo que acaba cayéndote bien todo el mundo. El ambicioso e intransigente productor Choi debería ser realmente odioso, por lo mal que trata a los protagonistas, pero está interpretado con tanto carisma por Choi Won-young que no puedes odiarle como se merece realmente, como el depredador traicionero que es. Es que hasta el prestamista/usurero que amenaza al protagonista acaba desinflándose con un giro inesperado que le convierte en un personaje cómico (sin degenerar en el trazo grueso de los personajes designados en las series coreanas como "alivio cómico"). La serie se las arregla para que los personajes más odiosos y tiránicos te caigan bien por la fuerza de su carisma, algo que no sé si es algo pretendido en el guion o una consecuencia del guion o de las interpretaciones.

El jefe hijoputa y su víctima

Algo que se puede apreciar en estos personajes es que tienen un lado profesional y otro personal, y en cada caso vamos viendo distintos grados de equilibrio (o falta de él), porque el lado profesional va vaciando el aspecto personal, vampirizándolo, y así vemos a la actriz mayor que destruyó a su familia para triunfar, al poeta obsesionado con el propósito de la vida de cada persona que dejó de escribir al perder a su familia, al director al que le cuesta estar en paz con su mediocridad... Precisamente el título original de la serie significa en coreano "Todos luchan contra su propia sensación de inutilidad". Curiosamente, el que no tiene ninguna duda de sí mismo es el desalmado productor Choi, cuya vida personal parece totalmente inexistente, seguramente porque no se muestra, pero que siguiendo esta lógica podría ser porque toda su existencia se centra en lograr el mayor éxito a base de apostar por el caballo ganador, aunque sea a base de zancadillas a los demás. Y sin embargo, esto no se muestra de modo odioso. Incluso los personajes más odiosos, la actriz mayor que abandonó a su hija y va robando papeles, y el actor mayor celoso de los actores jóvenes que pueden hacerle sombra y a los que agrede físicamente, llegan a tener pequeños gestos de redención que hacen que cueste odiarlos pese a que son objetivamente despreciables. Y quizá ahí esté un punto de la serie que me lleva a hacerme preguntas: ¿cuánto de todo esto es intencionado y cuánto es autocensura para no pisar callos y no salirse de las convenciones televisivas coreanas?

El aspecto de la autocensura televisiva hay que tenerlo en cuenta, porque la televisión generalista siempre ha sido un medio muy restrictivo por eso de que en teoría lo pueden ver niños en cualquier momento, incluso cuando en un caso como este la serie está claramente dirigida a adultos y sería mortalmente aburrida para un chaval que la vea. En este caso, el contenido de la serie parece apuntar a adultos (hay disparos en la cabeza en las fantasías del director matando a los personajes que le irritan, y bastantes tacos) y por ejemplo hay referencias algo subidas de tono y tirando a turbias como cuando se menciona que cuando iban juntos a la universidad, el protagonista y el antagonista de jóvenes veían porno juntos (?!), o cuando un personaje femenino dice claramente "no hay nada mejor que el sexo" pero luego no se atreve a consumar la evidente tensión sexual que tiene con el director con el que trabaja, aunque sí se muestran los efectos de ese adulterio implícito. Y eso sin contar a la actriz famosa tan incompetente que el único modo de actuar bien que tiene es creerse su papel de verdad, lo que le lleva a enamorarse de su coprotagonista y *claramente* a acostarse con él, y la serie te dice que que no lo ha hecho... ¡sólo que su comportamiento y el de los demás personajes es que sí ha ocurrido! Esa autocensura con el sexo y la intimidad también resulta obvia cuando los protagonistas ya están claramente definidos y nombrados como "novios" y sin embargo no se besan jamás, optando para su escena de acercamiento personal en una interesante escena en la que ella le mete a él dentro de su jersey, algo que a nivel de idea es fascinante y vagamente erótico, pero que, según comentó mi revisor, "hay que ver qué vueltas dan para no sacarlos besándose". Lo que está claro es que esta serie ha optado por dejar ciertos aspectos de modo que el espectador tenga que "unir los puntos", lo que tampoco es malo, pero quizá choca con el tono adulto en el que se habría agradecido más naturalidad para tocar ciertos temas.

El caso es que se trata de una serie adulta que contiene reflexiones interesantes sobre lo que es ser un artista y el precio personal que pude tener, todo apuntado con pinceladas más que con brochazos, llegando incluso a recordar la existencia de ese monstruo, la "IA generativa", en el último episodio. Reconozo que hace falta cierto compromiso para verla, al no basarse en los giros de trama y la expectación por ver qué pasa, y de hecho, el gran giro de trama que lo cambia todo se produce bien avanzada la serie y totalmente por sorpresa, pero por otro lado con bastante lógica, cuando la productora Ko se cabrea tanto con el protagonista que alcanza su límite y decide tomar una decisión drástica, poniendo de pronto una meta conseguible para un personaje que no esperaba nada de la vida (y que quizá tiene un "reprise" menos convincente cuando su cháchara convence también al actor famoso de implicarse). Pero se trata de una serie bien escrita, íntegra y con reflexiones interesantes sobre la frustración de un creador. A mí me ha dejado con buen sabor de boca, como traductor y como espectador.

Todos luchan contra su propia sensación de inutilidad, salvo quizá el cabrón de rojo de la derecha

En definitiva, y sin que sirva de precedente, sí que me atrevo a recomendar que veáis "Hacemos lo que podemos" en Netflix: https://www.netflix.com/title/82189639

Espero que no os decepcione mucho... como tampoco esperan decepcionaros sus personajes, aunque al final lo hagan.




P.D.: Tras escribir esta reseña, hice una búsqueda en internet y me encontré con este hilo de Reddit en el que dicen, entusiasmados tras ver los primeros episodios, que esta serie es una obra maestra. Yo tampoco he dicho eso, he dicho que es muy buena y que a mí me conquistó, pero os dejo también esa impresión. Eso sí, es la primera impresión, y me gustaría saber qué pensaron tras ver el final de la serie.


P.P.D. ¡¡¡SPOILER!!! ¡NO SIGÁIS LEYENDO SI NO HABÉIS VISTO LA SERIE! Me costó SANGRE no traducir lo que dice el protagonista cuando revela que le han saltado los dientes a puñetazos como "¡Piños fuera!". A vosotros os lo cuento porque hay confianza.

miércoles, 1 de abril de 2026

Proyecto Salvación: el cine está salvado (de momento)

 "Proyecto Salvación" (supongo que "Proyecto Último Recurso" o "Proyecto Intento Desesperado" quedaba demasiado largo) es un peliculón. Y ni siquiera me lo esperaba. Las anteriores películas de Lord y Miller eran sencillamente una payasada, lo que provocó que les echasen a patadas en mitad del rodaje de la peli de Han Solo al ver que seguían en su línea de siempre de pitorrearse del canon establecido de lo que adaptan y perder tiempo de rodaje con interminables improvisaciones. Y aquí parece que han aprendido la diferencia entre añadir algunos toques de humor en una historia muy seria y llena de dolor y de peligro, y simplemente no tomarse nada en serio. Aunque ahora que esta película ha arrasado en taquilla el relato para algunos es "que rabie Disney por haberles dejado escapar", yo lo veo como que aquella patada fue necesaria para que madurasen como cineastas. O tal vez me equivoco y no han madurado en absoluto, sino que simplemente han tenido que ceñirse al guion de Drew Goddard, que es alguien que sabe lo que hace, limitando la comicidad de la película al adorable Rocky. El caso es que la película transmite humanidad e inteligencia, y se deja claro que el esfuerzo para salvar la Tierra es global, con lo que no tenemos una banderita estadounidense manchando planos para dejar claro quiénes son los reyes del mambo. Quizá lo único que apestó a americanada es cuando dicen que el personaje de Ryan Gosling es alguien que se sacrifica por los demás sin esperar nada a cambio, y preguntan cuál es la palabra para llamar a eso. Y Gosling no dice nada, pero deja escrita la respuesta: "valiente". NO. ¡La respuesta es "altruista"! Pero en EE. UU. la influencia de una nefasta escritora ultraderechista llamada Ayn Rand ha hecho que allí el altruismo sea considerado algo malo. Ese detalle fue lo único que me chirrió de todo el conjunto.

Al menos no se llama "Proyecto Ave María" (cuándo serás mía) ni la ha hecho Chris Pratt

Las dos horas y media de la película no me pesaron para nada en el cine, pero sé que lo harán en televisión cuando llegue a Prime Video, su destino y su tumba al ser una producción de Amazon Studios/MGM. Y sin embargo es una peli de grandes panoramas, de silencios, de momentos de incertidumbre que se estiran para que cale la importancia de lo que está sucediendo, y sin embargo para el espectador casero, esa estupenda gradación del ritmo es una invitación para mirar el móvil y salirse del momento y de la historia. Vivimos tiempos horribles, pero me gusta que, siendo una historia hermana de "Sunshine" (se está apagando el sol y hay que enviar una misión de ida para intentar evitarlo), aquí se mantenga la inteligencia y tenga un tramo final a la altura de lo contado sin perder el rumbo como sí ocurrió en la interesante pero mal rematada película de Boyle y Garland, que de pronto se volvía un "slasher" absurdo. Ahora tengo bastantes ganas de leer el libro de Andy Weir y espero que el exitazo de "Proyecto Salvación" haya trazado un camino para seguir haciendo las cosas bien en el cine mainstream en el futuro.

viernes, 11 de julio de 2025

Song of Farca review: a shallow reactionary Trojan horse

Is Song of Farca a good game? Yes, it is. Very good, actually. If you want to play, just go ahead and do it. It's actually a beefed-up visual novel with a nice, trivial hacking minigame that only gets old after a few hours, a conversation system in which you have to present evidence after making deductions by linking two pieces of info from your investigations, with a pixel art depiction of what’s happening at the top of the screen in which you see your actual character at home during her house arrest. This will give you about 8-9 hours of intrigue and good gameplay. Just be aware that the first playthrough is “the good one” and that the game is not as replayable as the developers think. I’ll explain that in a minute. So, if you really want to play it, go ahead and don’t read any further.

Good graphics and a modern interface create an appealing front

The thing is, after my first playthrough, it all went downhill and it left a very bad taste in my mouth eventually. Why? Well, because I don’t think it’s an honest game. It’s basically what some people call “copaganda”. The setting is a fictional nation called Farca that looks like your generic cyberpunk dystopia. The world is a very unfair place, but the whole story is biased in favor of law and order. Your character, a very modern blue-haired, tattooed and pierced lesbian (or bi?) girl with a video game t-shirt, is in house arrest, but it’s not because she’s oppressed or something: she's a loose cannon who punched someone. She didn’t play by the rules and it’s obvious that she deserved it. Then, the game plants a leftwing journalist who aids you and from time to time you receive a revolutionary newsletter that you can reply to. Ludicrously, if you reply to the newsletter, you are “shaping” the world with your actions, and those replies will lead to different world events and achievements. Be revolutionary enough and you’ll get everyone killed. Sounds ludicrous? Yeah, because it is. At first you don’t notice it, but at the end of the story it’s painfully obvious that in Song of Farca, the most leftwing characters are literal psychopaths and the most honorable people are literally a shady oligarch/mob boss and a cop. All the other characters only want to fool you. When you stop to think about it, it’s a very disturbing worldview. You are surrounded by all kind of gray people, but you confront two people that are openly sociopathic (one of them a literal serial killer), and both are antifa figures. Even the big mob boss is “as good as his word”, using the game’s phrasing, and treats you fairly when you do what he wants. This game is actively trying to make you think that the most dangerous individuals are the leftists, and that you’d be better off if you just played by the rules and/or followed orders from the powers that be.


I know quite well you are going to dismiss this argument if you don’t share my worldview. But that’s not the only issue I find in this game. Song of Farca has been characterized many times as a game where “choices matter”. Do they, though? Your second playthrough will make it painfully obvious that the big twists don’t change at all. The stories never branch out. It’s one of those visual novels in which choices are basically cosmetic and you’re being railroaded into basically the same story. You get the illusion that choices matter because you must play “well” or your mistakes will get people killed. Yes, that means that there’s a “proper” way to play the game, and you don’t know it, but when you make other choices you are not really “choosing”, but failing. This is especially aggravating in a chapter where (spoilers) you guide a character through a life-threatening situation in which the game makes you think that the character you are protecting may get killed, but this won't happen, no matter what you do, until the game suddenly kills that character later to force a plot point on you. But during the rest of the game yes, you must play well or some minor character will die. The illusion kind of works the first time, but after that, you’ll realize it’s all smoke and mirrors.


That’s my main point of contention. But I must admit that the game is good. The music is very subtle, so much that you don’t notice it most of the time, and it has a touch of Deus Ex in it. The graphics are nice, with some cool character design work (the main character looks great and it’s realistic enough, unlike the more cartoonish look she had in the original concept art you can unlock). It’s a pleasant surprise that you have a nice lesbian romance in it, being a Russian game and all. Too bad the game is not very replayable. To add insult to injury, you can’t skip dialogues, so you will lose hours and hours of our life just waiting for the lines to appear. That’s the reason that I have accumulated so many hours of play with it while trying to 100% the achievements, which will force you to play through the whole game replying (or not replying) to the newsletter in a consistent way. But, as I said, you’ll only have fun the first 8 hours and then it will all be a grind, because it’s a game of clicking and waiting, “wait while somebody is talking to you”, “wait while something gets automatically hacked”, etc. I literally had the game in a small window while I was browsing my social media.


I’m also concerned by how this game uses the “bury your gays” trope. It really feels as a further punishment of the main character for being a deviant and a rebel. Because this is a Russian game, it all feels as if this game was trying to brainwash me with the current mainstream values in Russian society: leftist = bad. LGTBQ+ = dangerous. Activists = evil. The game sets the main character up to punish her for her sins, because she idealistically tried to change the world. The conservative subtext can be quite annoying, but it’s also possible that you’ll enjoy your first playthrough if you don’t mind the phoniness of its “choices” and how it’s really a shallow visual novel with cool bells and whistles.

miércoles, 10 de abril de 2024

Star Trek - Strange New Worlds 1x10: Una cualidad de piedad

"Star Trek: Nuevos y extraños mundos" (nombre dado en el doblaje que luego no se ha usado al lanzar la serie en España) en su primera temporada queda como una oportunidad auténticamente desperdiciada en la que, como comentaba Mike Stoklasa, todos los miembros del reparto se comportan como adolescentes, cometiendo una imprudencia tras otra y soltando "josswhedonismos" en cada frase. Tras un segundo episodio alucinante en el que directamente te venden el valor de la religión y la fe (?!), cagándose en todo lo que Star Trek ha representado jamás, la serie ha ido cuesta abajo y sin frenos con todo tipo de mensajes contradictorios y un reparto bastante anodino al que no ayuda un doblaje cutre que los hace casi indistinguibles. Spock está especialmente mal escrito, pero el actor hace lo que puede, igual que el siempre impecable Anson Mount como Pike.

El caso es que esta serie sigue a rajatabla los terribles preceptos que guían el nuevo Star Trek, conocido peyorativamente como "nuTrek" por los fans:

-Todo tiene que ser oscuro y peligroso, salvo en las naves en las que cuantas más lucecitas gratuitas pongas mejor, más "valores de producción".

-Los villanos tienen que ser malvados y peligrosos, sobreactuando y poco menos que comiendo niños. No basta con que sean alguien con sus propias motivaciones opuestas a las tuyas: tiene que quedar claro que son LOS MALOS.

-Hay que arreglar las cosas a disparos, a ser posible, o como minimo a hostias. En el capítulo de la epidemia en la Enterprise, la antipática en vez de decir "detente, te lo ordeno", directamente le pega un tiro (en modo aturdir).

-Deben violar las normas. Tienen una obsesión por violar las normas que no es ni normal, llegando a permear capítulos enteros como el del bingo de la Enterprise. Como no sé bien cómo se cuelgan vídeos aquí, dejo aquí un enlace a un vídeo muy curioso en el que los propios personajes parecen reflexionar sobre esa obsesión, pero a saber si cuando leas esto seguirá funcionando, porque el Tuiter de Elon Musk es básicamente un barril de pólvora junto a las Fallas de Valencia: https://twitter.com/Dandastur/status/1776310227207365000

-Lo primero de todo es la FAMILIA, como si fuera una vulgar película de Fast & Furious. Después de la decepcionante tercera temporada de "Picard" (yo fui uno de los pocos que no se tragó el camelo de que era "buena", o incluso "el final que TNG merecía", como se tragó el normalmente más crítico Stoklasa), montada en torno al insoportable hijo secreto de Picard sin ocultar sus evidente intenciones de darle una serie propia, el médico de la nave pone en peligro a todo el mundo para intentar salvar a su hija de una enfermedad rara, pero por suerte resuelven ese puñetero arco narrativo haciéndole un Wil Wheaton y la cría se va de aventuras a vivir su vida en otras dimensiones con un ser extraterrestre.


Pese a ello, la serie tiene cosas buenas, porque después de haber fracasado una temporada tras otra de las demás series del nuevo startrekverso, que son todas una puta mierda, en esta serie también decidieron incumplir las dos reglas más podridas del Abramsverso de Star Trek:

-Hay una "caja misteriosa" que promete una revelación increíble al espectador (en Picard 3, una puerta misteriosa que aparece en los sueños de Picard Jr.).

-¿Las cosas se hacían de un modo en el original? No pasa nada, nosotros vamos a hacerlas DE OTRO. Esto era un precepto expreso, como admitió el showrunner de Picard, Michael CHAMBÓN, al contar las insensatas imposiciones del narcisista Patrick Stewart.


Por eso, tras el desastre absoluto de "Star Trek: Picard", un absoluto ñordo vendido como serie de streaming, la CBS anunció que "Strange New Worlds" seria "una vuelta a los orígenes" y que abrazaría el espiritu de la serie original. Y no era una promesa vacía, se nota que lo intentaron, pero les cuesta sacudirse los tics del nuTrek y hay episodios especialmente malos, como el segundo (con un cometa que parece responder a un plan divino) y otro episodio especialmente cruento que copia a "Alien" (y ya de paso a "Aliens" y "La cosa", ¿por qué no?) con una falta de vergüenza impresionante. Pero esa actitud de "salimos al espacio a encontrar lo que sea" también sirve para una cosa crucial: intentar algo distinto en cada capítulo. Eso le da a la serie un necesario soplo de aire fresco y de esperanza de que la cosa mejore, y claro, al final logra remontar el vuelo. Y eso nos lleva al último episodio de la temporada, el primero en que al fin pasa algo con un mínimo de interés y que al fin retoma la trama principal nunca abrazada del triste destino inevitable del capitán Pike.

Resulta que el "destino evitable" del capitán Pike era evitable de un modo tan trivial como decirle a la gente que corría riesgo en el accidente "chicos, esto es muy peligroso, así que no os metáis en esta movida". Y esto provoca que tenga que recibir la visita de sí mismo desde el futuro (con una llegada especialmente mal doblada en castellano en la que no se nota que tenemos una segunda versión del personaje, lo comparé con el original y se ve que ni se molestaron en tratar de diferenciarlo, el actor español leyó las líneas y pista) para advertirle de la que se montará si cae en la tentación de intentar evitar el accidente. Como parece que verse a sí mismo más viejo no es bastante convincente, porque claro, alguien podría haberle echado drogas en el vermut, el Pike del futuro le saca un cristalito verde que le mostrará lo que pasa si lo toca (debe de estar untado de LSD... Ja, ja, no, ahora en serio, los espectadores de Star Trek Discovery saben de qué cristales hablamos), y entonces él lo toca y vive un futuro horrible como un turista sin implicarse realmente y sin tratar de evitarlo, sino como un mero espectador que quiere tomar nota de lo que pasará como testigo hasta el triste final.

El capítulo es bastante sólido en general, pero ahí  mismo podemos ver que la estructura no funciona dramaticamente por una simple decisión absurda. El Pike viejo debería haber venido diciendo "te traigo algo que le hará cambiar de opinión", SIN QUE SEPAMOS QUÉ ES, y entonces saltaríamos a siete años más adelante, en ese extraño futuro que sobreescribe el episodio del "Star Trek" original en el que se las ven contra romulanos, manteniendo muy bien elementos del original como el comandante romulano honorable y sensato en una cultura militarista desquiciada o la propia actitud de Spock, que sí actúa como en la serie original (mostrando que alguien en la serie, a nivel de guion, dirección o el propio actor, sí sabía lo que hacía). No sólo veríamos todo esto sino que lo viviríamos alucinados, pasarían cosas horribles (porque nada en el capítulo resulta especialmente horrible como suele pasar a veces al final de temporada, simplemente dicen que empieza una guerra que tendrá muchas víctimas en el futuro) y al final al presenciar el horrible destino de Spock se revelaría que todo eso era una visión provocada por el cristal que permite ver el futuro y respiraríamos aliviados. Vivir todo el episodio como un "flash forward" de un posible futuro revienta todo suspense, no hay nada en juego realmente porque es todo hipotético, y encima no se aprovecha la ocasión para darle peso dramático matando a algún miembro valioso del reparto para mostrar que, en efecto, ese futuro SÍ es horrible y hay que evitarlo a toda costa, siendo lo mas "dramático" que pasa en el episodio (aparte de ver a Ethan Peck con pegotes de látex verde en la cara) que al final detienen a una coprotagonista, algo de nulo peso dramático porque hasta el espectador más tonto se imagina que la van a soltar en la segunda temporada, porque la Federación no son los malos, no toma represalias contra nadie por el mero hecho de existir como si fuera un negro en EE. UU. o un gay en Rusia. Los responsables de la serie tienen este fallo de estructura tan de novato que lo he notado hasta yo que soy un zoquete y prefiero no pensar demasiado en los mecanismos narrativos, porque entonces no me implico emocionalmente. En serio, ese desliz de no tener no tener nada en juego haría llorar al niño Jesús y a cualquier guionista mínimamente experimentado, y por eso aunque el episodio en sí me ha dejado buena impresión, al pensar en él se me va deshilachando y empiezo a creer que quizá no era tan bueno como creía. En fin, si lo veo dentro de unos años supongo que revisaré mi opinión, o no. En este momento, esto es lo que pienso.


Bueno, y luego está Kirk. No Samuel Kirk, el imbécil del bigotito. Hablamos del puñetero James T. Kirk. Resulta que se atreven a sacarlo en este episodio. Peeeero no se parece absolutamente en nada en aspecto o en voz a William Shatner, el referente obvio, ni tan siquiera a Chris Pine. Más bien parece Jim Carrey haciendo de Kirk (y no soy el único que lo ha pensado, según compruebo en internet) en una elección extremadamente desafortunada, poniendo a un señor con unas cejas y boca de buzón inmensa que en determinados planos parece más un rústico gañán del campo que un carismático galán espacial.

Un error de casting lamentable

En fin, supongo que en estos tiempos es con lo que tenemos que consolarnos. Los buenos tiempos de "La nueva generación" ya no volverán jamás y hay que conformarse con la version menos mala del nuTrek. Ahora, a ver si es verdad lo que dice todo el mundo de que la segunda temporada está mejor.

Pero en serio, ¿a quién se le ocurrio poner a un Kirk que se parecía más a Pike que a Kirk?

Ser fan de Star Trek en el siglo XXI es sufrir una triste decepción tras otra. De verdad que las nuevas series de Star Trek no acaban de acertar en la diana, porque cuando podrían ser claramente mejores, con el poderío visual y el ritmo narrativo del lenguaje audiovisual actual, no consiguen llegar ni a la suela de las originales. Uf, imaginaos si con los medios modernos se pudiera hacer algo que además estuviera bien escrito. Ya no voy a hablar de la cagada de mandar a casa con un cheque y una patadita en el culo a Bryan Fuller y a Nicholas Meyer (el único hombre que ha hecho bien Star Trek en el cine) en vez de dejarles hacer Star Trek Discovery. Ahora mismo, imaginaos que contratasen a Ronald D. Moore en vez de tenerlo aparcado en Apple TV+ dándolo todo con "Para toda la humanidad", total, para que al final no la vea nadie porque ni cristo tiene esa plataforma. Sólo imaginadlo. Qué desgracia. ¡Menos mal que aún nos quedan las series antiguas!


lunes, 19 de septiembre de 2022

Better Call Saul - unas palabras sobre el final

Si no quieres spoilers sobre el final (aunque he procurado ser relativamente vago al respecto) no leas esta entrada, obviamente. Es una respuesta que me hicieron en otra red social a la pregunta de qué opino de Better Call Saul en su conjunto y si creo que el final la arruina. Corto y pego:


Al principio tarda demasiado en arrancar, eso es cierto. No tienen miedo a desperdiciar capítulos enteros son sólo para "dar textura". Si eres muy fan es genial, pero si no, puede ser un dolor, y por eso se bajó tanta gente. Luego remonta y vuelve a molar a tope, pero muy tarde.


¿El final la arruina? Es una interpretación posible. Cerrar una serie es MUY difícil. A mí me parece un final forzado y moralista, porque entiendo que Saul/Jimmy dé al botón de apagado y diga "hasta aquí". Lo que no es razonable es que no sólo dé al botón de apagado sino que dé la marcha atrás. Ni eso: da media vuelta y se lanza como un kamikaze buscando el camión más grande contra el que estamparse. Ni siquiera entiendo cómo salvaba eso a la otra, a la que ya nadie iba a juzgar en cualquier caso. Me parece que quedaba forzadísimo. En una entrevista que dio Vince Gilligan para hablar del final de BCS comentó lo injusto que era que los espectadores de BB percibieran a Skyler como un personaje negativo. Pero es que LO ERA. Lo presentó claramente como un personaje emasculador que contribuía a que la vida fuera tan frustrante para Walter White, era lo que en inglés se llamaría "foil", la aguafiestas que le amargaba la vida. Que luego a Gilligan le asustase la oleada de odio incel que despertó no cambia ese hecho, por mucho retcon que pretendiera hacer luego. Por eso, el final de BCS me parece ridículo, haciendo que el protagonista actúe de una forma totalmente contraria a su naturaleza y que lo intente justificarlo con un par de flashbacks metidos a calzador que además pecan de lo que habían estado evitando toda la serie: meter sin ningún motivo narrativo a Walt y a Jesse, lo que hace pensar que si no lo hicieron antes no fue por integridad sino por simple falta de disponibilidad de los actores, al darse cuenta de que sólo les podían pedir UN favor, una aparición para agradecerles hacerles hecho famosos pese a estar ya claramente a un nivel superior al de un spinoff televisivo de éxito muy discretito, y lo reservaron estratégicamente para el final de la serie.


Pero el verdadero mal sabor de boca que arrastraré toda la vida es que iba siguiendo cada capítulo con las reseñas que iba escribiendo un autor muy sensible y perceptivo, Philip J. Reed. Quizá *demasiado* sensible y perceptivo, porque se suicidó a sólo dos capítulos del final. Además de la gran pérdida humana que esto supone, siempre me quedará la espina de no poder haber leído lo que opinaba del final, porque era alguien muy brillante y sus análisis siempre me aportaban mucho. Estoy seguro de que me habría iluminado y que a lo mejor ahora entendería mucho mejor ese final y sería mucho más comprensivo con las decisiones que tomaron Gilligan y Gould.


D.E.P. Philip J. Reed

El blog de Philip J. Reed estará activo probablemente sólo hasta finales de año, así que si os interesa su opinión sobre Better Call Saul será mejor que le echéis un vistazo cuanto antes.

http://noiselesschatter.com/


domingo, 5 de junio de 2022

Todo a la vez en todas partes - Una respuesta

Querernos unos a otros es el verdadero punk
 

Qué decir de esta película. Empieza como remake estrafalario de "Matrix" y acaba como asalto frontal contra el nihilismo. Tenéis que verla. Sólo eso.

jueves, 9 de septiembre de 2021

El Shaddai - El descenso del Sella, tron

No suelo jugar a muchos juegos japoneses, pero tengo debilidad por los más raros, los que se salen de la normalidad y ofrecen algo especial que no acaba de encajar en los moldes de los productos comerciales típicos que todos sabemos. Por eso, al saber que llegaba al PC un título perdido de PS3 que no había tenido un gran éxito de masas pero que había cautivado a los que lo jugaron, mi interés se disparó. Y así tengo ahora en mis manos El Shaddai: Ascension of the Metatron.


Tras instalar PhysX y seleccionar el idioma (hay audio en inglés y japonés y subtítulos en varios idiomas, incluido español, claramente traducido a partir del texto del doblaje inglés), entro en el juego sin saber lo que me voy a encontrar y me veo sumergido en una experiencia sensorial en la que no entiendo muy bien todo lo que está pasando (el juego apenas da unas someras explicaciones esperando que tú hagas el resto del trabajo) y que pone la forma muy por encima de la sustancia. Pero ojo, que eso no es malo. Es un poco como Killer 7, que también te metía en un mundo extraño dando por hecho que pondrías de tu parte lo suficiente para integrarte en ese mundo de reglas tan marcianas. Pero claro, no todo el mundo lo hace, y es por eso que ninguno de esos dos juegos ha tenido un éxito masivo.

And it burns, burns, burns, the ring of fire

El Shaddai es una especie de "hack 'n' slash" bastante clásico con cinemáticas que te van contando la extraña historia y algunas secciones de plataformas laterales que al principio crees que son un relleno entre fases pero que luego acabas apreciando por sí mismas, incluido un homenaje loco a los juegos de Super Mario que parece creado con el mismo espíritu que luego nos daría obras maestras como Rayman Origins + Legends. Esa es una clave del juego: que sigue tratando de sorprenderte con algo nuevo en cada fase.

No os imagináis el locurón que es a veces El Shaddai

Como guía en toda esa locura para nuestro protagonista mudo (Enoch, un ángel rubito vestido únicamente con vaqueros y una especie de armadura formada por unos trozos blancos), tenemos al cínico Lucifel (o sea, Lucifer), que nos va dando orientaciones a modo de tutorial y se va paseando por tu aventura con un teléfono móvil con el que se supone que está hablando con Dios en el equivalente de este juego a los puntos de guardado. El sentido del humor de este personaje también se agradece para evitar que el juego sea demasiado solemne.

Me pregunto si el teléfono no estará apagado...

Esos puntos de guardado son uno de los pocos momentos en los que el icono de un botón del mando (que por cierto es obligatorio: el port de PC es tan pelado que no se molestaron en adaptar el juego a teclado y ratón) mancha la pantalla de juego. Y es que una de las decisiones de diseño que más llama la atención es que no haya HUD de ningún tipo, es decir, nada de letras y gráficos en la pantalla indicándonos puntos de vida, estadísticas ni indicaciones de cómo usar los controles. Así, para saber que te queda poca vida debes fijarte en que tu armadura blanca casi haya desaparecido y notar unos fuertes latidos de corazón y destellos en la pantalla. Esto te indicará que estás a punto de morir, aunque cuando esto pase, aún tendrás una oportunidad de resucitar pulsando botones rápidamente.

Enoch en acción

Por si el título no daba alguna pista ya, sí, el juego es una especie de potaje de elementos bíblicos de esos que tanto gustan en Japón (interpretándolos a su modo, pues por ejemplo convierten a Ezequiel y Gabriel en mujeres por algún motivo), con la particularidad de que esta vez la referencia es "el libro de Enoc", un texto religioso apócrifo, o sea, no aceptado por la Iglesia oficial, en el que se cuentan historias de ángeles caídos y los "nefilim", los hijos que tuvieron esos ángeles con la raza humana.

Pero como decía, lo que cuenta está muy debajo de cómo lo cuenta, así que es perfectamente posible disfrutar del juego sin entender totalmente lo que pasa. Lo mejor de todo es la música, que realmente es la que más tira del carro para que el juego convenza al jugador de entrar en su mundo. Los gráficos, de estilizados, son muy, muy sencillos, planos, sin textura, metiendo al jugador en varios mundos totalmente distintos, empezando por un mundo nevado en el que el blanco cubre hasta donde alcanza la vista. Luego entraremos en una especie de mundo como de Tron (nunca mejor dicho lo de MetaTRON) con unas plataformas con reborde de neón flotando en un gran espacio negro, y así.

Un ejemplo de los paisajes fabulosos del juego

Sin embargo, el diseño de personajes no puede escapar al anime más prototípico, y tenemos como protagonistas al personaje del jugador, el mudo y sinsustancia Enoch, a Lucifel, un malote típico, y luego distintos personajes que parecen tomados de cualquier anime prototípico. Entre ellos, destaca la enésima versión anime de David Bowie, como uno de los jefes malos que te va dando palizas en tu viaje (no estoy seguro de si tus derrotas iniciales forman parte de la historia o que realmente soy malísimo jugando a este tipo de juegos).

TotallyNotBowie.jpg

Que poner el foco en el estilo funcione o no es algo que debe decir el jugador. Es este quien debe decidir si el juego es simple o complicado para su gusto, si la estética le funciona o no, si el mundo es hermoso y evocador o si es superficial y vacío. Yo tengo que decir que a mí me funcionó, pero claro, también es que tengo unos gustos muy particulares.

Otro escenario del juego hecho como con acuarelas

El juego fue lanzado para PC en Steam el otro día con un descuento de lanzamiento a un precio medio que no está mal para las numerosas y variadas fases que ofrece, y es una buena opción si os gusta el hack 'n' slash, el anime y los juegos con tanto estilo que no saben qué hacer con él.

sábado, 19 de junio de 2021

Otra adaptación fallida. ¿Aburrida o fascinante?

Hoy en Tuiter una cuenta de guiones de Hollywood que sigo colgó el guion de "Vanilla Sky", aquel remake fallido del clásico del cine español "Abre los ojos" que dejó fríos a los espectadores de ambos lados del charco. Por orgullosos que estuviéramos de la película original, aquello era una adaptación dilatada y farragosa que se esforzaba en subrayar cosas que no necesitaban subrayado, que estaban perfectamente contadas por Alejandro Amenábar (ayudado por una música muy buena compuesta por él mismo) y su coguionista Mateo Gil. Aquello vino y se fue, y casi que lo único que se recuerda es el hecho de que Penélope Cruz repitiera el papel de chica de la película y se la vinculara románticamente con Tom Cruise.


Como no tengo tiempo para ponerme a ver "Vanilla Sky", que es un rollo patatero que desaprovecha un reparto bastante interesante y que era una buena idea a priori (Cameron Diaz como la tercera en discordia, Jason Lee como amigo espontáneo bienintencionado y Kurt Russell como figura paternal empeñada en ayudar al protagonista), lo que he hecho es revisar dos escenas cruciales y compararlas. (A partir de aquí, spoilers). La primera es la escena del coche.


Najwa Nimri aparece de pronto como la tentación con ese vestido rojo. Amenábar entiende muy bien la situación de estar con un dolor de huevos tremendo a las seis de la mañana, y Noriega y Nimri también. Ella, como examante, le ofrece un polvo sin ataduras y él, cínico y cansado, acepta la oferta y se sube al coche, pero no intuye que ella está muerta de celos, al ver que él está a punto de escapársele para siempre. Se sube creyendo que va a echar un polvo y se encuentra con que ella lo que hace es estrellar el coche, un acto fácilmente traducible como "si no estás conmigo, no estarás con nadie".


Es una situación extrema, pero Amenábar la apoya en un par de cosas: los celos extremos de Nimri y que se toma un montón de pastillas para "facilitar" la situación (aunque, siendo realistas, tampoco da mucho tiempo a que se le suban, pero nos podemos imaginar que habrían caído unas cuantas antes).


Por otro lado, está la versión americana de esta escena:



Aquí ya hay un problema de tono desde el principio. Estamos metidos en una típica comedia romántica americana, con luz totalmente irreal, con Penélope dando brincos sola en su piso y chillando como una histérica, en plan "¡qué bien, he encontrado al chico perfecto!", mientras suena musiquita como de película indie noventera, además de los imposibles cochazos vintages que se gastan tanto Tom Cruise como Cameron Díaz. La oferta sexual es más indirecta, menos cruda, y hay como cierto chantaje emocional, "me debes una por no invitarme a tu fiesta. ¿Quieres compensarme?". El tío se sube al coche, y hay una conversación que va más o menos por los derroteros del original, pero en cierto modo, en vez de las pastillas, Cameron Díaz lo que se saca del bolsillo es una frase bastante estúpida, añadido de Cameron Crowe que no estaba en el original, y es decir que "cuando te acuestas con alguien, tu cuerpo hace una promesa aunque tú no lo hayas hecho" (?!). Y entonces esa puñetera loca del coño (así la ve la película, y por eso la llamo así) va y estrella el coche.


Este es uno de los momentos en los que la diferencia tonal entre las dos películas es perfectamente cuantificable ya simplemente en términos técnicos. La escena de Amenábar está contada desde dentro, y la de Crowe desde fuera. Amenábar sabe que todos hemos tenido esa situación en la que hemos tenido una oferta de sexo que sabíamos que no nos convenía pero que hemos aceptado, o por dentro hemos tenido una tentación muy fuerte de aceptarla y al final no lo hemos hecho por pura chiripa o por un chispazo de lucidez. Sabemos que esas cosas pasan, que salimos y acabamos la noche cuando ya amanece con cualquiera, y tenemos en toda la escena a Noriega cayéndose de sueño e ignorando a su compañera, dejando muy claro con su lenguaje corporal que "entre nosotros no hay nada, ni siquiera te miro, pero hemos hecho el acuerdo verbal de follar y a eso vamos". Nosotros somos Noriega ahí, la persona con debilidades, con deseos carnales humanos, y que a veces quizá hemos tratado a los demás con ese desprecio de "estamos a lo que estamos, pero no me importas". Cuando llega el accidente, seguimos allí con él y la cámara está dentro del coche, viendo el accidente como si lo estuviéramos viviendo en persona, y eso a mí me provocó un impacto emocional muy fuerte, porque al ver la película en el cine, muy poco antes (hablamos a lo mejor de pocos meses) había tenido el primero de mis accidentes de coche (no me pidáis que hable de eso, no es el momento) y reconocía esa sensación de ver cómo se acercaba el impacto inevitablemente y veías aquello de forma cercana y terrible, así:


Protagonizamos el accidente. Y cuando el coche por fin se estrella y lo vemos desde fuera, este es el primer fotograma que vemos:


Como veis, el coche ya está empotrándose contra el muro, y el movimiento del coche que vemos apenas dura medio segundo, con un pequeño desplazamiento del coche hacia la izquierda, hacia nosotros:


Por otro lado, en la versión americana del accidente, ¿cómo se nos presenta? Pues lo vemos casi totalmente desde fuera, y la primera imagen que vemos del accidente en sí es esta, como sacada directamente de un capítulo del Equipo A:


(Os juro que no he tenido ni que buscarlo casi, sale literalmente en el segundo 15)


Un contrapicado desde lejos. ¿Qué dice la teoría del contrapicado? Que muestra figuras superiores a nosotros en categoría moral, la perspectiva de los dioses a los que vemos desde abajo... Tom Cruise no es uno de nosotros, es alguien que está arriba y que vemos desde lejos.

"A ver, Danda, déjate de pajas mentales, eso que dices son tonterías de cahierista. No me has convencido". Bueno, vale, dejémonos de análisis semánticos de la película. Hablemos en términos meramente formales. Esto sí lo entenderéis: la caída del coche es formalmente ridícula. Da risa, nivel "aquella escena mítica de Conoces a Joe Black". Vemos caer el coche no como si fuera un coche real con gente dentro, con el protagonista, con nosotros, sino como si un niño lanzase un Hot Wheels, y tiene algo de irreal, de gracioso.




Se queda así vertical, un instante... ¿Se caerá? Está ahí quieto un segundo, y entonces...


¡PLOF!, p'abajo. Da risa. No se parece a la idea que tengamos ninguno de nosotros de un accidente. No tiene inmediatez, crudeza... Es un accidente teatral, ampuloso. Mal rodado, en definitiva.


El otro ejemplo claro de esto es el final. Y aquí debo parar un momento e insistir: en serio, si no habéis visto "Abre los ojos", dejad de leer esto y ved la película, que merece la pena. Esto que voy a decir es sólo para quienes hayan visto una de las dos. Bueno, pues vamos allá (SPOILERS). Noriega ha visto el cartón de la ilusión en la que vive, es el niño que ha visto el truco de magia y ya no puede volver a creer.


"¿Quiénes sois?" "No lo sé". Los personajes protagonistas de su vida no son más que figuras recortables de personas que se le presentan alineadas y que no resisten el análisis, son como una proyección que no tienen nada cuando intentas mirar detrás.


Noriega comprende entonces que ya no puede seguir viviendo en ese engaño, que no tiene sentido, que es como un sueño cuando sabes que es un sueño y ya no tiene sentido que sigas ahí. "Todo está en tu cabeza. Es todo psicológico". Se da un último gusto besando a su amada que ya sabe que está muerta pero es absurdo seguir ahí. Tiene un último gesto de humanidad preguntando por las ilusiones que tiene delante, pero al ver que es inútil, corre al borde, echa un último vistazo a lo que deja atrás y...


SALTA.


Y estamos allí con él. Estamos encima de él, tras su hombro, como cuando jugamos a un juego de consola, al Resident Evil 4. No vemos con sus ojos pero estamos allí con él, somos compañeros, somos él. Por lo tanto, saltamos con él.


Y ahora pasamos al final de la versión americana.


Tonalmente, tenemos de fondo esa música emo que nos ha endiñado Cameron Crowe, y todo es superartificial, empezando por ese cielo de color vainilla del título, y una Penélope Cruz que ya no es una figura irreal confusa sino que es una muñequita pizpireta de comedia romántica, una Audrey Hepburn de la vida, con una sonrisa forzadísima y mirando sabe dios hacia dónde, porque primero mira como al cielo...


...y luego nos mira a NOSOTROS:


(Un poco tarde para intentar ponernos en la piel de Tom Cruise. Y no funciona.)

Cruise: "Te perdí cuando subí a aquel coche. Lo siento. Pero ¿recuerdas lo que me dijiste una vez? Cada minuto que pasa es otra oportunidad de rectificarlo todo".

Ella le dice: "Volveré a encontrarte." (¿Es una amenaza? ¿Seguirá loco cuando despierte?)

Cruise: "Te veré en otra vida, cuando seamos gatos".

Suena la música emo de Sigur Ros, y entonces...

¿Salta?


Salta de esta forma tan ridícula. Porque es un salto ridículo. No es sólo el equivalente con gente de los saltos de coches de El equipo A. Peor: es el salto de cuando en "El príncipe de Bel Air" agarran a Jazz y lo echan de casa:


Es objetivamente ridículo. Pero lo peor de todo es que tener, tenían rodado el salto desde el ángulo adecuado, pero decidieron no utilizarlo. Lo podéis ver en una versión alternativa del final que tenía algunos cambios finalmente descartados (como que grita al final "¡Quiero despertar!"). Pero el caso es que SALTA:

(Insisto, este salto NO se usó pero lo tenían.)


El otro detalle ridículo es que el final de "Vanilla Sky" hace literal lo de que cuando vas a morir "tu vida pasa delante de tus ojos" y condensa la vida del personaje de Tom Cruise en  un rápido montaje de dibujos animados, portadas de discos, fotos de Tom Cruise jovencito y momentos aleatorios de la película, además de un momento de Audrey Hepburn que parece decirnos "sí, nos basamos en ella para el personaje de Penélope Cruz, ¿qué pasa?".


Todo ese montaje es conceptualmente absurdo y formalmente torpe, quitándole universalidad e intemporalidad a la historia, porque esos recuerdos son claramente los de alguien que fue joven en una época muy concreta, principios de los 80.


En definitiva, es una película mal hecha, que toma las decisiones equivocadas y pierde toda la fuerza que tenía el original de Amenábar debido a la sobreexplicación y la torpeza, igual que esa persona que nos agrada pero que empieza a hablar...y hablar... y hablar... y cuando te das cuenta, caes en que ya no te gusta, que no la soportas, que quieres que se calle de una maldita vez y que ya no quieres ni acostarte con ella por guapa que sea. "Vanilla Sky" es eso hecho película.