Ayer hablaba de la muerte de George Carlin. Para los que sepáis entender inglés, os paso un enlace con varios vídeos que muestran por qué Carlin era un cómico tan importante. También traduzco las palabras de "Uncle Scoopy" en www.othercrap.com:
"George Carlin era completamente único en cuanto a que fue el único cómico contracultural que era a la vez gracioso y humano de una forma constante... y siguió siéndolo durante cuarenta años. Los anteriores cómicos "underground" eran misántropos airados como Lenny Bruce, que iniciaron una tradición anticómica que persiste hoy en día, y que consiste en dirigirte a un público específico diciendo algo como "el presidente que tenemos es tonto del culo", lo que automáticamente provoca la risa y el aplauso de los espectadores progres. ¡Misión cumplida! Y todo sin tener que pararte a pensar un chiste. El cómico transgresivo más agudo de los años setenta, Michael O'Donoghue, era tremendamente gracioso y chocante, un absoluto genio, pero carecía totalmente de humanidad.
Carlin era diferente. Tenía una mente inquieta, un don natural para la comedia, y una inmensa humanidad. Se trata de alguien que podría haber conseguido (y de hecho consiguió) la risa del público haciendo cualquier tipo de comedia, desde el puro absurdo a la ironía y la sátira, pero escogió centrarse en lo que le apasionaba. Veo que este año le iban a dar el Premio Mark Twain. No se me ocurre un galardón más apropiado. Twain y Carlin eran a la vez iconoclastas pero humanos, soeces pero sabios, defensores de la humanidad, y amantes de las peculiaridades de la lengua inglesa. Estos dos hombres son tan similares en muchos sentidos que Carlin realmente ha sido el Mark Twain de nuestra época."
martes, 24 de junio de 2008
lunes, 23 de junio de 2008
Dos grandes pérdidas
Acaban de morir dos grandes personalidades norteamericanas: Stan Winston (con 62 años) y George Carlin (71).
La obra de Stan Winston es conocida por todos, al haber creado monstruos míticos del cine como Terminator y Depredador o los dinosaurios de Parque Jurásico. Su contribución a los efectos especiales ha sido enorme y evidentemente esas películas no serían lo mismo sin su trabajo.
George Carlin no es tan conocido en Europa, porque se trata de un cómico deslenguado y brutal que realiza auténticos sermones laicos en los que repasa despiadadamente todos los males de la cultura americana. Famoso por su monólogo sobre "las siete palabras prohibidas que no se pueden decir por la tele" (y que él, por supuesto, se atrevió a decir), aquí apenas lo conocemos por haber aparecido haciendo papeles secundarios en algunas películas de Kevin Smith, pero cualquiera que sepa inglés y esté interesado en la cara oscura de la cultura americana ha de conocer sus salvajes ataques contra la religión, los políticos, y la estupidez del pueblo estadounidense. Con 71 años, seguía teniendo una mente perfectamente lúcida, y se echará de menos su ácido ingenio...
La obra de Stan Winston es conocida por todos, al haber creado monstruos míticos del cine como Terminator y Depredador o los dinosaurios de Parque Jurásico. Su contribución a los efectos especiales ha sido enorme y evidentemente esas películas no serían lo mismo sin su trabajo.
George Carlin no es tan conocido en Europa, porque se trata de un cómico deslenguado y brutal que realiza auténticos sermones laicos en los que repasa despiadadamente todos los males de la cultura americana. Famoso por su monólogo sobre "las siete palabras prohibidas que no se pueden decir por la tele" (y que él, por supuesto, se atrevió a decir), aquí apenas lo conocemos por haber aparecido haciendo papeles secundarios en algunas películas de Kevin Smith, pero cualquiera que sepa inglés y esté interesado en la cara oscura de la cultura americana ha de conocer sus salvajes ataques contra la religión, los políticos, y la estupidez del pueblo estadounidense. Con 71 años, seguía teniendo una mente perfectamente lúcida, y se echará de menos su ácido ingenio...
domingo, 22 de junio de 2008
Evaluación: Clive Barker's Jericho
La falta de estilo como estilo. Así se podrían describir los juegos del estudio español Mercury Steam, antes Rebel Act Studios. El primero fue el extremadamente jugable pero poco jugado "Blade" (pese a la anticipación o "hype" que se intentó levantar desde la revista MicroManía), un juego gris con historia esquelética y música de librería pero con una adicción endiablada. Luego llegó "American McGee's Scrapland", clon robótico del GTA que estrenó un curioso modelo: la famosa "personality" norteamericana del videojuego ponía su nombre a un producto con el que no tenía nada que ver, pues el juego era 100% español. Esta falta absoluta de ego (o de confianza en sí misma) ha pasado a su último juego, "Clive Barker's Jericho", otro nuevo juego español vendido con el nombre de un famoso.
El juego otra vez resulta endiabladamente jugable, basado en el mecanismo de "mantén un miembro del grupo vivo para seguir" y permitiéndote usar distintos tipos de soldados con armas y poderes mágicos muy diferenciados. Estos poderes facilitan muchísimo las cosas si se usan correctamente y pese a su gran efectividad no desequilibran la dificultad del juego. En contra está que el juego tiene unos decorados feísimos y poco destacables con una geometría básica y repetitiva (aunque con toques que homenajean evidentemente el "Doom" original, en mi opinión uno de los referentes de este juego) y que no hay momentos realmente memorables, pero la experiencia vale la pena.
El juego es corto y me lo he acabado (en modo fácil) en un sólo día. El final resulta satisfactoriamente frustrante: después de que revienten ante tus ojos dos miembros de tu grupo que te han acompañado durante todo el juego (aunque por suerte son los dos cuyo funcionamiento no me gustaba nada y que no usaba salvo si el juego me forzaba a ello), tienes una batalla final y cuando vas a rematar al malo, irrumpe alguien que dice que va a hacer el trabajo por ti. Huyes de una explosión, y... fin. ¡Una cinemática final de diez segundos! Si es que ya podría aprender Hideo Kojima...
Y hablando de Hideo Kojima, la versión española de "Jericho" tiene como protagonista a Alfonso Vallés, al que se echa de menos desde que los insensatos de Konami decidieron dejar de localizar sus juegos a partir de MGS2 y nos tuvimos que tragar a un Solid Snake con voz yanqui y textos traducidos literalmente del japonés sin suavizar ni lo más mínimo esa forma de ver las cosas tan peculiar que tienen. Volviendo a Jericho, inicialmente tuve la sensación de que había muchas cosas traducidas "a pelo" del inglés (frases tópicas de los juegos de acción y cosas por el estilo) mezcladas con otras que están localizadas con expresiones 100% españolas y frases hechas que no tendrían sentido en inglés. El doblaje es de calidad constante media-alta, y digo "media" porque no hay ninguna otra voz tan reconocible como Vallés, aunque todos son profesionales (en "Blade" había momentos en que la voz del narrador Fernando Hernández era repentinamente sustituída por la de alguien que sonaba a programador o amigo del programador). Hay algunas frases que están interpretadas con un tono inadecuado para el momento en el que se dicen, pero supongo que eso se detectó demasiado tarde y creyeron que no merecía la pena gastar más para hacer unos "retakes" y arreglar el problema.
El juego está bien, pero no es tampoco de los que marcan época, y dura poco. Vale la pena jugarlo, pero no pagando el precio de novedad. Si acaban dándolo con la revista MicroManía, será una compra obligatoria.
El juego otra vez resulta endiabladamente jugable, basado en el mecanismo de "mantén un miembro del grupo vivo para seguir" y permitiéndote usar distintos tipos de soldados con armas y poderes mágicos muy diferenciados. Estos poderes facilitan muchísimo las cosas si se usan correctamente y pese a su gran efectividad no desequilibran la dificultad del juego. En contra está que el juego tiene unos decorados feísimos y poco destacables con una geometría básica y repetitiva (aunque con toques que homenajean evidentemente el "Doom" original, en mi opinión uno de los referentes de este juego) y que no hay momentos realmente memorables, pero la experiencia vale la pena.
El juego es corto y me lo he acabado (en modo fácil) en un sólo día. El final resulta satisfactoriamente frustrante: después de que revienten ante tus ojos dos miembros de tu grupo que te han acompañado durante todo el juego (aunque por suerte son los dos cuyo funcionamiento no me gustaba nada y que no usaba salvo si el juego me forzaba a ello), tienes una batalla final y cuando vas a rematar al malo, irrumpe alguien que dice que va a hacer el trabajo por ti. Huyes de una explosión, y... fin. ¡Una cinemática final de diez segundos! Si es que ya podría aprender Hideo Kojima...
Y hablando de Hideo Kojima, la versión española de "Jericho" tiene como protagonista a Alfonso Vallés, al que se echa de menos desde que los insensatos de Konami decidieron dejar de localizar sus juegos a partir de MGS2 y nos tuvimos que tragar a un Solid Snake con voz yanqui y textos traducidos literalmente del japonés sin suavizar ni lo más mínimo esa forma de ver las cosas tan peculiar que tienen. Volviendo a Jericho, inicialmente tuve la sensación de que había muchas cosas traducidas "a pelo" del inglés (frases tópicas de los juegos de acción y cosas por el estilo) mezcladas con otras que están localizadas con expresiones 100% españolas y frases hechas que no tendrían sentido en inglés. El doblaje es de calidad constante media-alta, y digo "media" porque no hay ninguna otra voz tan reconocible como Vallés, aunque todos son profesionales (en "Blade" había momentos en que la voz del narrador Fernando Hernández era repentinamente sustituída por la de alguien que sonaba a programador o amigo del programador). Hay algunas frases que están interpretadas con un tono inadecuado para el momento en el que se dicen, pero supongo que eso se detectó demasiado tarde y creyeron que no merecía la pena gastar más para hacer unos "retakes" y arreglar el problema.
El juego está bien, pero no es tampoco de los que marcan época, y dura poco. Vale la pena jugarlo, pero no pagando el precio de novedad. Si acaban dándolo con la revista MicroManía, será una compra obligatoria.
sábado, 21 de junio de 2008
El momento de la verdad
En estos momentos mi novia está realizando su primer examen para presentarse a unas oposiciones. De los resultados que obtenga dependerá su futuro profesional, y el tiempo que podamos pasar juntos en los próximos años. Así y todo estoy tranquilo, porque dejo en las manos del Destino lo que ocurra. Hasta ahora ha sido generoso conmigo.
jueves, 12 de junio de 2008
La vida tiene muchos colores
Lo que uno descubre viviendo es que en hablar de gente "buena" y gente "mala" muchas veces no tiene sentido. ¿Qué forma tiene la maldad pura? Sabemos que hay personas, grandes dirigentes, que son capaces de firmar la muerte de miles o de millones de personas sin dudarlo, pero que si pusiéramos una pistola en sus manos quizá no fueran capaces de apretar el gatillo (con la posible excepción de Dick Cheney, que le pegó un escopetazo en la cara a un pobre anciano que fue con él de cacería). Al final lo que uno ve son distintos grados de egoismo. ¿Qué le harías a otra persona para beneficiarte tú? ¿Los demás trabajan contigo, o trabajan para ti? Es en ese momento cuando se ve la verdad de una persona: cuando puede traicionarte, ¿lo hará, o no? Muchas personas no llegan a ver ese momento. Otras lo ven, y se encuentran con que la respuesta al dilema no es la que esperaban.
El ser humano es por naturaleza megalómano. Para un niño pequeño no existe otro mundo que el suyo, y por eso si cierra los ojos cree que lo que le rodea desaparece. Para el adolescente sus preocupaciones son las más importantes, y se siente indestructible. Para el hombre mayor... bueno, aún no he experimentado esa etapa, pero ya lo haré, si dios quiere (no perdáis el tiempo esperando aquí mi respuesta...). Y claro, al enfrentarse a esa realidad, pues uno se desengaña, quizás hasta demasiado. Viendo cómo suele actuar la gente, dan ganas de tirar la toalla y hacerse misántropo, y tampoco es eso.
El ser humano es por naturaleza megalómano. Para un niño pequeño no existe otro mundo que el suyo, y por eso si cierra los ojos cree que lo que le rodea desaparece. Para el adolescente sus preocupaciones son las más importantes, y se siente indestructible. Para el hombre mayor... bueno, aún no he experimentado esa etapa, pero ya lo haré, si dios quiere (no perdáis el tiempo esperando aquí mi respuesta...). Y claro, al enfrentarse a esa realidad, pues uno se desengaña, quizás hasta demasiado. Viendo cómo suele actuar la gente, dan ganas de tirar la toalla y hacerse misántropo, y tampoco es eso.
miércoles, 11 de junio de 2008
Siniestro Parcial
Hace más de diez años que Miguel Costas abandonó Siniestro Total.
Y hace aproximadamente diez años que Siniestro Total dejó de ser un grupo relevante en el pop rock español.
En el grupo había dos formas opuestas de ver el rock: la de Julián, un tipo cerebral, empeñado en probar su inteligencia en cada canción, y la de Miguel, un tipo espontáneo al que sólo parece importarle pasárselo bien en el escenario.
Miguel Costas dejó el grupo, y tras una breve parada montó "Los Feliz", un grupo con canciones espléndidas pero que nunca acabó de cuajar. Este cantante no parecía tener claro cuál era su sitio, y dio vueltas por Galicia con su banda entre la ignorancia del respetable, que sólo quería verle cantar viejas canciones de Siniestro, una demanda a la que él accedió inmediatamente. De nada sirven esas joyas como "En el cielo no hay cerveza", "Samba pa mí" o "En USA no hay gusa": Costas debía seguir cantando "Bailaré sobre tu tumba" hasta la idem.
Por su lado, Julián Hernández asumió la "madurez" como que había que convertir su grupo en el mayor muermo de la historia. Todos uniformados con traje como de orquesta de pueblo, dedicaron varios años a tocar canciones de blues, el género más plasta imaginable, alienando completamente a sus fans de toda la vida. Lejos quedan los tiempos en que Siniestro Total era superventas y un referente musical en España.
Y así siguen los dos, cada uno por su lado, cada uno con su historia sin que sus caminos vayan a volver a encontrarse. En España la música no mueve tanto dinero como para justificar la reunión de unos músicos que ya no se entienden, así que los fans tendremos que aguantarnos con los discos antiguos y rezar para que la próxima vez que el grupo de cada uno de ellos toque en las fiestas de nuestro pueblo, interpreten alguna canción del pasado sin destrozarla mucho...
Y hace aproximadamente diez años que Siniestro Total dejó de ser un grupo relevante en el pop rock español.
En el grupo había dos formas opuestas de ver el rock: la de Julián, un tipo cerebral, empeñado en probar su inteligencia en cada canción, y la de Miguel, un tipo espontáneo al que sólo parece importarle pasárselo bien en el escenario.
Miguel Costas dejó el grupo, y tras una breve parada montó "Los Feliz", un grupo con canciones espléndidas pero que nunca acabó de cuajar. Este cantante no parecía tener claro cuál era su sitio, y dio vueltas por Galicia con su banda entre la ignorancia del respetable, que sólo quería verle cantar viejas canciones de Siniestro, una demanda a la que él accedió inmediatamente. De nada sirven esas joyas como "En el cielo no hay cerveza", "Samba pa mí" o "En USA no hay gusa": Costas debía seguir cantando "Bailaré sobre tu tumba" hasta la idem.
Por su lado, Julián Hernández asumió la "madurez" como que había que convertir su grupo en el mayor muermo de la historia. Todos uniformados con traje como de orquesta de pueblo, dedicaron varios años a tocar canciones de blues, el género más plasta imaginable, alienando completamente a sus fans de toda la vida. Lejos quedan los tiempos en que Siniestro Total era superventas y un referente musical en España.
Y así siguen los dos, cada uno por su lado, cada uno con su historia sin que sus caminos vayan a volver a encontrarse. En España la música no mueve tanto dinero como para justificar la reunión de unos músicos que ya no se entienden, así que los fans tendremos que aguantarnos con los discos antiguos y rezar para que la próxima vez que el grupo de cada uno de ellos toque en las fiestas de nuestro pueblo, interpreten alguna canción del pasado sin destrozarla mucho...
lunes, 9 de junio de 2008
Quedan dos días para mi muerte...
Vaya cojones los míos, que con esta panza enorme que tengo se me ocurre apuntarme a una maratón benéfica que hacen aquí cerca. ¿Y por qué?, puede que os preguntéis (o puede que no...). Pues porque daban una camiseta gratis. ¡Un motivo cojonudo! ¿Qué más da que esté en pleno mes de alergia al polen bestial, muy susceptible al asma y esclavo del ventolín, con un sobrepeso monumental y que no haya corrido en un par de años? Nada, tío, pues muy bien, a ver qué tal lo haces y a ver si consigues acabar la carrera. Llegar el último ya será un triunfo.
Y encima esto ni siquiera me sirve para ponerme un poco en forma, porque al acabar nos esperan unas mesas con pinchos y papeo y manduca para celebrar el esfuerzo. Y claro, yo en estas cosas siempre me pongo como un cerdo. ¿Realmente me conviene ir a esta maratón?
Tío, ¡una camiseta gratis!
Y encima esto ni siquiera me sirve para ponerme un poco en forma, porque al acabar nos esperan unas mesas con pinchos y papeo y manduca para celebrar el esfuerzo. Y claro, yo en estas cosas siempre me pongo como un cerdo. ¿Realmente me conviene ir a esta maratón?
Tío, ¡una camiseta gratis!
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